Camino de Santiago entre Carrión de los Condes y León: la meseta que se camina en silencio

Viaje de 5 días en tren desde Barcelona para recorrer 4 etapas entre Palencia y la provincia de León

En este viaje de cinco días recorremos cuatro etapas del Camino de Santiago entre Carrión de los Condes y León, viajando en tren desde Barcelona (vía Madrid) para aprovechar al máximo el tiempo disponible.

Se trata de un tramo largo, de 94.3 km, y muy particular, que discurre íntegramente por la meseta castellana, dejando atrás la provincia de Palencia para adentrarnos ya en tierras leonesas.

Son etapas llanas, rectilíneas y abrumadoramente solitarias, donde el Camino de Santiago se vuelve más introspectivo y funcional (por lo de avanzar rápido) que espectacular.

Aquí no hay grandes hitos ni paisajes épicos: se camina entre campos abiertos, pueblos escasos y servicios justitos, durmiendo y comiendo donde se puede… y haciendo lo mejor posible con lo que hay, que también forma parte del juego del Camino.

Imagen típica del paisaje que nos acompañará a lo largo de estas etapas. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y una nota final, para que nadie se lleve a engaño: la llegada caminando a León es fea (polígonos, carreteras, rotondas, etc.) como suele ocurrir en casi todas las grandes ciudades que atraviesa el Camino.

Por suerte, una vez dentro de la ciudad, León se encarga rápidamente de compensarlo todo, con creces.

Cómo llegar a Carrión de los Condes desde Barcelona: tren hasta Palencia y después autobús

Afortunadamente, existe un tren directo diario de Barcelona a Palencia, pero, como os hemos contado muchas veces, es lentísimo y se hace eterno. Por eso, nosotros preferimos siempre desplazarnos hacia esta zona del Camino vía Madrid.

Además, como nunca hemos estado en Palencia, agradeceremos llegar pronto, sobre el mediodía, para poder comer allí y aprovechar para visitar lo imprescindible de la ciudad antes de tomar el autobús que nos llevará hasta Carrión de los Condes, inicio de nuestra etapa de mañana.

Esta es nuestra combinación de horarios recomendada, diseñada para cumplir todos los objetivos del día y hacer que el viaje sea, si cabe, una experiencia todavía más completa:

Fuente: trainline.com
Fuente: renfe.com
Único autobús diario que circula de Palencia a Carrión. Fuente: abagon.es

Como veis, disponemos de cuatro buenas horas para comer algo rápido en Palencia y recorrer lo imprescindible de esta ciudad, desconocida para muchos…

Lo imprescindible de Palencia

De Palencia destacaríamos, sin duda, la Catedral de San Antolín, de sobria belleza y mezcla de estilos arquitectónicos, y que además presume de ser la tercera catedral más grande de España.

Catedral de San Antolín de Palencia, la tercera más grande de España. Foto de Carlos Garcia Delgado.

En su centro histórico no olvidéis pasear por la Calle Mayor y la Plaza Mayor, siempre animadas. Y si disponéis de algo más de tiempo, merece la pena visitar algunos de los numerosos edificios religiosos de la ciudad, como la Iglesia de San Lázaro, la Iglesia de San Miguel o el Convento de San Pablo.

Pero para nosotros, lo mejor de Palencia está en las alturas: el Cristo del Otero.

Imagen del Cristo del Otero, en lo más alto de Palencia. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Esta estatua de Cristo, con 21 metros de altura, es una de las más grandes del mundo, y las vistas desde lo alto de la colina donde se encuentra (a unos 45 minutos a pie del centro de la ciudad) bien merecen la subida.

Vistas de Palencia desde lo alto de la colina donde está el Cristo del Otero. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Dónde comer rápido y bien en Palencia

Como en nuestra visita de hoy a Palencia solo contamos con unas cuatro horas, nuestra recomendación para comer rápido y bien es la Cervecería Moesia: hamburguesas muy bien hechas, patatas fritas de 10 y un detalle que marca la diferencia… ¡ojo al surtido de salsas!

Cervecería Moesia de Palencia, comida rápida de 10. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Carrión de los Condes: nuestras recomendaciones para cenar y dormir

Una vez visitada Palencia y con el estómago lleno, toca dirigirse a la venerable (por decir algo) estación de autobuses de la ciudad, desde donde, si Dios quiere, cogeremos el autobús hacia Carrión de los Condes.

Y decimos «si Dios quiere» porque los horarios son, siendo generosos, anárquicos y poco fiables: web obsoleta, información ambigua y esa sensación constante de que todo puede cambiar en el último minuto.

Nuestra recomendación es clara: id con tiempo a la estación y preguntad directamente en taquilla. Allí, como mínimo, os dirán a qué hora sale el próximo autobús (o el único del día) hacia Carrión. No es muy glamuroso, pero funciona… casi siempre.

Una vez en Carrión de los Condes, nuestra recomendación es clarísima, porque esta vez todo salió a pedir de boca:

Para dormir elegimos el Hostal Comfort Suites, modernísimo, impecable y comodísimo, y sin exagerar, de lo mejor que hemos encontrado en todo el Camino.

Imagen del Hostal Confort Suites de Carrión de los Condes. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y para cenar, no dejéis de entrar en el Bar Chanffix. El nombre no ayuda mucho, pero que no os engañe: comida extraordinaria, hecha con cariño, precios más que razonables y, sobre todo, una atención digna de reyes. De esos sitios que hacen que el día termine con una sonrisa.

Extraordinarios Revuelto de Morcilla y Flan de Queso del Bar Chanffix de Carrión de los Condes. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Etapa 1: de Carrión de los Condes a Moratinos (29.9 km)

Antes de ponernos a caminar en la larguísima etapa de hoy, recomendamos retroceder unos cuantos años en el tiempo y desayunar en el Bar Central de Carrión: que todavía queden bares así es un pequeño lujo que no conviene dejar pasar.

Con el estómago (y el espíritu) ya reconfortados, iniciamos nuestra aburridísima (pero con encanto) etapa de cielo y tierra, donde nada cambia (y cuando decimos nada, es nada), hasta llegar a Moratinos, final de la jornada.

Etapa de cielo, tierra y nada más entre Carrión y Moratinos. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Eso sí, a mitad de camino encontramos la pequeña aldea de Calzadilla de la Cueza, con algunos servicios, y es aquí donde paramos a comer algo en el Bar El Camino, uno de esos lugares que alegra mucho encontrarse en medio de tanta soledad mesetaria.

Imágenes del Bar El Camino en Calzadilla de la Cueza, una de las pocas alegrías de la etapa de hoy. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Agotados y bastante aburridos llegamos al Hostal Albergue Moratinos, en medio de la nada, un lugar como no habíamos dormido nunca en todo el Camino, pero que nos regaló una buena cama y un amanecer nevado de esos que no se olvidan jamás.

Tres imágenes de nuestra estancia en el magnífico Hostal Albergue Moratinos. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Etapa 2: de Moratinos a El Burgo Ranero (27.3 km)

Detalle del suelo que pisaremos en algunos tramos de la etapa de hoy, y que demuestran la importancia de un buen calzado para hacer el Camino de Santiago. Foto de Carlos Garcia Delgado.

En la etapa de hoy dejamos por fin la provincia de Palencia para entrar ya en León, última etapa castellana antes de poner rumbo a Galicia. Un pequeño cambio de escenario… sin grandes alardes.

Decimos, finalmente, adiós a Palencia. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A medida que avanzamos, el entorno mejora ligeramente: aparece algo más de vegetación, el terreno se ondula tímidamente y algunas aldeas ayudan a romper, al menos un poco, la monotonía. Lo justo para que los kilómetros sigan cayendo sin demasiado sufrimiento y para llegar a la parada de mediodía con algo más de ánimo.

En Sahagún, una población considerable para los estándares de esta zona y con una oferta decente de restaurantes, recomendamos parar a comer en alguno de ellos para recargar energías antes de afrontar los muchos kilómetros que aún quedan por delante esta tarde.

A partir de aquí, un agradable andadero flanqueado por árboles replantados (que con el tiempo darán una sombra más que agradecida) nos acompaña hasta el final de la etapa de hoy: una gasolinera a la entrada de El Burgo Ranero.

Que no cunda el pánico al oír la palabra gasolinera. Puede sonar poco épico y nada peregrino, pero en este caso la excepción está más que justificada: tanto el Hotel Castillo El Burgo como su restaurante merecen una parada obligatoria. Se come bien, se duerme mejor y, sobre todo, el trato es excelente, de esos que se agradecen después de una jornada larga y monótona por la meseta.

Platos combinados XXL para cenar en el Área de servicio Castillo El Burgo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Etapa 3: de El Burgo Ranero a Puente Villarente (25.3 km)

La etapa de hoy continúa exactamente donde la dejamos ayer: más kilómetros de monótono andadero arbolado hasta llegar a Mansilla de las Mulas, donde haremos un merecido alto en el camino para comer.

Imagen del andadero típico de esta zona, flanqueado por árboles que en verano darán algo de sombra. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Vale la pena alejarse unos metros del Camino para sentarse a la mesa del Restaurante Casa Toño, un clásico sin pretensiones donde un menú sencillo, barato y delicioso nos devuelve la energía necesaria para afrontar los últimos kilómetros y llegar a Puente Villarente, final de la etapa de hoy.

Imagen del Camino entrando en Puente Villarente. Foto de Carlos Garcia Delgado.

En esta ocasión, y por pura lógica logística, optamos por no dormir en Puente Villarente.

Más allá de una ruidosa carretera nacional que lo atraviesa, poco hay que invite a quedarse, así que preferimos desplazarnos en autobús hasta León y dormir allí, cómodamente y sin sobresaltos.

Además, como al día siguiente volveremos hasta Puente Villarente (de nuevo en autobús) y acabaremos la etapa en León, la mochila se queda tranquilamente en el hotel, lo que convierte la jornada siguiente en un paseo llevadero.

Aquí os dejamos los horarios de autobús entre Puente Villarente y León que utilizamos nosotros:

Fuente: alsa.es

Y también nuestras recomendaciones de alojamiento y cena en León: el Hotel My Palace León, modernísimo y con un desayuno memorable, y la Pizzería Italia Mía, justo al lado del hotel y con pizzas de gran calidad.

Etapa 4: de Puente Villarente a León (11.8 km)

Esta mañana regresamos en autobús a Puente Villarente para retomar el Camino exactamente donde lo dejamos ayer.

Por suerte, la etapa de hoy es corta, algo que se agradece, porque el recorrido hasta León discurre entre polígonos industriales, rotondas infinitas, viaductos y otras infraestructuras poco amables que hacen todo lo posible por quitarnos las ganas de caminar.

Imagen de la horrenda entrada a León, procedentes de Puente Villarente. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Afortunadamente, la cosa mejora al entrar en León. Conforme nos acercamos al centro histórico, el Camino vuelve a tener sentido, recuperamos la ilusión y empezamos ya a pensar en el próximo viaje, ese que nos seguirá acercando, etapa a etapa y sin prisas, hasta Santiago.

Tras una breve visita a la ciudad y una comida exprés, por la tarde nos dirigimos a la estación para emprender el viaje de regreso en tren a Barcelona, dando por cerrado este tramo del Camino.

Nota final: para consultar kilometraje, pueblos, servicios y mapas detallados, la web de EROSKI Camino de Santiago es una referencia básica que siempre viene bien tener a mano.

Regreso de León a Barcelona en tren: la opción más rápida vía Madrid

Una vez más, regresamos a casa pasando por Madrid. Es la forma más rápida y sensata de viajar, y nos permite exprimir la jornada hasta el final y convertirla en eso que tanto nos gusta llamar un «día vivido»: sin prisas, sin pérdidas absurdas de tiempo y con la sensación de haber aprovechado el viaje hasta el último minuto.

Este es el horario del tren de regreso que utilizamos nosotros:

Fuentes: renfe.com y trainline.com

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