Guía práctica para disfrutar al máximo de Kinderdijk y de sus paseos entre molinos
Esta excursión de un día os propone ir a ver los molinos de Kinderdijk desde Rotterdam en barco, una experiencia extraordinaria y que organizarla por vuestros propios medios, está al alcance de todo el mundo, por su facilidad, comodidad y sobre todo por el precio!!!
Y es que los molinos de Kinderdijk están solamente a 40 minutos en barco de Rotterdam.
Además la frecuencia de los barcos es muy alta, con viajes cada hora (y en hora punta incluso cada 45 minutos), y a un precio muy económico, para lo que son los Países Bajos: 9.60 euros ida y vuelta.
Viaje en barco de Rotterdam a Kinderdijk: horarios, precios y lo que te espera a bordo
Si estáis en Rotterdam, como nosotros, visitando está modernísima y fantástica ciudad durante un par de días, no olvidéis acercaros a pasear una mañana o una tarde (más recomendable) por estos molinos.
Y es que las tardes son más solitarias y la luz de la puesta de sol en este lugar es increible.
Y si tenéis la suerte, como nosotros, de ir en invierno, entre semana y coger el último barco que sale de vuelta a Rotterdam, tendréis una sensación de irrealidad que recordaréis toda la vida.
Para más info sobre Rotterdam, visita en nuestro blog: Qué ver en Rotterdam en 2 días
A nosotros, también, nos encantó el barco, que funciona como una línea de autobús más, con sus paradas, sus horarios y su numeración (en este caso el número 21).
Para ver los horarios y comprar los billetes visitar su página web:
Mientras esperáis la llegada del barco, tanto en la parada de Rotterdam, que está junto al Puente de Erasmo (Erasmusburg), como en la parada de Kinderdijk, podréis disfrutar de las increibles vistas del puerto de Rotterdam.

Os recomendamos, una vez más (se que somos pesados), el anochecer en el puerto, sin duda, una maravilla para todos los sentidos.
Todo el conjunto (puerto, puentes, edificios, barcos, carteles, farolas, etc.) es de una modernidad apabullante, en definitiva, como todo en Rotterdam.
Nuestra experiencia en Kinderdijk al atardecer: pura magia entre molinos
Kinderdijk (que significa «dique de niños») es una población cercana a Rotterdam que se ha hecho mundialmente famosa por sus 19 molinos tradicionales holandeses (de esos que salen en todas las fotos), y que son Patrimonio de la humanidad.
Su construcción data del 1738, los ocho molinos que son de piedra, y del 1740, los once restantes que son de madera.

Estos molinos, como todos los holandeses, no son para moler grano, ni nada por el estilo, sinó que antiguamente servían para bombear el agua de los pólders (superfície de tierra ganada al mar) y evitar que estos se inundaran otra vez.
Actualmente están en desuso y son solamente decorativos, ya que del bombeo del agua se ocupan unas complejas estaciones repartidas a lo largo y ancho de los Países Bajos (en este país el 20% de su superfície son pólders!!!).
Lo mejor de estos molinos y de esta visita es que los 19 molinos están todos muy juntos (que no es para nada habitual), y esto hace que sean increiblemente fotogénicos (preparaos instagrameros!!!).

Además el paseo es muy agradable, tanto para hacer andando como en bicicleta, y recordar que, si no hay gente por medio, es increiblemente mejor!!!
Nosotros recomendamos ir por el camino principal, evidente y sin pérdida alguna, hasta el último molino, y una vez allí regresar al punto de inicio donde hay un centro de visitantes, una tienda para comprar souvenirs y un bar para recuperar fuerzas.
Si váis con tiempo de sobra, es interesante visitar algunos molinos que están habilitados como museos, pero no fue nuestro caso, ya que como fuimos al atardecer, todo estaba ya cerrado (en Holanda todo cierra prontísimo!!!).
Aunque la entrada es un poco cara (casi 20 euros), es muy completa, ya que incluye la visita a dos molinos, a una estación de bombeo, audioguía y hasta paseo en barca por los canales!!!
Para más info y comprar entradas:

La vuelta a Rotterdam ya anocheciendo nos pareció como estar en un sueño: el barco número 21 apareció puntual entre las brumas y nos recogió solamente a nosotros en la precioso embarcadero de Kinderdijk…

¿Os hemos recomendado ir al anochecer? Seguro que mil veces…
Pero si que es cierto que tendréis que elegir que tipo de visita hacer en Kinderdijk: la diurna (con entrada a los molinos y paseo en barca) o la casi nocturna (luz, silencio y soledad).
Nosotros, como habéis visto, lo tenemos claro.



