Del Bierzo a Galicia por el Camino de Santiago: de Villafranca del Bierzo a Sarria en 3 etapas

Subida a O Cebreiro y entrada en Galicia: el gran cambio de paisaje del Camino

En el viaje de cinco días que os proponemos hoy recorreremos tres de las etapas más interesantes del Camino de Santiago, las que marcan el paso de Castilla y León (concretamente la comarca del Bierzo) a la siempre verde Galicia.

Y es que la entrada en Galicia no puede ser más contundente: llega en plena subida (y de las serias) a O Cebreiro, acompañada casi siempre de ese cambio brusco de paisaje y de clima que anuncia, sin lugar a dudas, que ya estamos en territorio gallego.

Las primeras pallozas nos reciben a la entrada de O Cebreiro. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Aunque en este viaje solo realizaremos tres etapas del Camino de Santiago (67 km en total), la distancia con nuestra ciudad de origen, Barcelona, nos obliga a reservar un par de días extra para los desplazamientos. Y como casi siempre en nuestros viajes, el tren será nuestro medio de transporte para llegar hasta el inicio de la ruta.

Cómo llegar al Bierzo desde Barcelona en tren y regresar desde Sarria

La combinación de desplazamientos de este viaje es sencilla, aunque conviene advertirlo desde el principio: requiere tiempo y dos días completos, uno para la ida y otro para la vuelta.

Para llegar de Barcelona al Bierzo en tren, utilizaremos el ya famoso e inevitable Alvia, que por suerte es directo hasta Ponferrada. Allí haremos noche (recomendamos el Hostal Virgen de la Encina, muy céntrico)  y aprovecharemos para visitar la ciudad con calma y cenar tranquilamente en alguno de sus muchos y buenos restaurantes (La Fragata es un excelente lugar para disfrutar de un buen pulpo, aunque está algo alejado del centro).

Al día siguiente tomaremos un autobús hasta Villafranca del Bierzo, punto de inicio de nuestra ruta a pie.

La vuelta desde Sarria la realizaremos también en tren, esta vez vía Madrid.

A continuación os dejamos nuestra propuesta de horarios, que bien combinados y viajando en temporada baja, permiten completar todo el viaje por menos de 70 euros.

VIAJE DE IDA

Fuentes: www.renfe.com y www.alsa.es

VIAJE DE VUELTA

Fuentes: www.renfe.com y www.trainline.com

Etapa 1: de Villafranca del Bierzo a Las Herrerías (19.4 km)

Una vez llegados en autobús a Villafranca del Bierzo desde Ponferrada, iniciamos la etapa de hoy, que avanza en ligera y constante subida, acercándonos poco a poco a los pies de la temida ascensión a O Cebreiro.

Los pueblos se suceden uno tras otro, siempre por el andadero de la (afortunadamente poco transitada) N-VI, serpenteando bajo los viaductos de la A-6, la autovía que la sustituyó y que la dejó condenada a una lenta decadencia.

El Camino discurre junto a la antigua N-VI, hoy relegada por la autovía A-6 que se adivina al fondo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Llegada la hora de comer conviene ir atento, porque las opciones son escasas. El lugar que pensábamos recomendar, el Mesón As Candelas, a pie de carretera, ya no existe (otra víctima más del abandono de la N-VI).
Así que, en esta etapa, no podemos dar una recomendación concreta: toca improvisar… aunque con algo de suerte, alguna meiga os echará una mano.

Para cenar y dormir en Las Herrerías teníamos un par de alojamientos que recomendaros. Lamentablemente, uno de ellos ya no existe (El Capricho de Josana), pero el otro lo compensa con creces: Paraíso del Bierzo.
Tomad nota, porque merece mucho la pena.

Etapa 2: de Las Herrerías a Fonfría (20.4 km). Subida a O Cebreiro

Hito en la subida a O Cebreiro que anuncia la entrada en Galicia. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y por fin llega el gran día: la subida a O Cebreiro y la entrada oficial en Galicia. Son 600 metros de desnivel desde Las Herrerías en apenas 8 km, una subida seria, de las que se notan… y se recuerdan.

Lo mejor de este tramo no es solo el esfuerzo, sino el cambio radical de paisaje, vegetación y clima, que se hace evidente a medida que ganamos altura hasta rozar los 1.300 metros. Aquí Galicia empieza a mostrarse sin disimulo.

Extraordinarias vistas y cambio de paisaje en la subida a O Cebreiro. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La ascensión se hace más llevadera gracias a la aparición, a mitad de camino, de un par de aldeas salvadoras: La Faba y Laguna de Castilla, perfectas para parar, beber algo y recuperar fuerzas antes del empujón final.

Y una vez arriba, llegamos a O Cebreiro, donde la tradición (en forma de pallozas restauradas) y la modernidad (tiendas de souvenirs y restaurantes a tutiplén) se dan la mano de una manera un tanto peculiar. No os vamos a engañar: O Cebreiro es el parque temático del peregrino.

Imagenes de O Cebreiro, el parque temático del peregrino. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

En O Cebreiro aprovechamos, cómo no (y menos mal, como veremos a continuación), para comer algo: un bocadillo enorme y más que digno, observando el incesante ajetreo peregrino desde una terracita.

Bocadillos salvadores, a la llegada a O Cebreiro. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Bien avituallados, retomamos el Camino, todavía sin perder altura, con la Galicia más verde desplegándose ya ante nuestros ojos. Tras superar el Alto do Poio, a 1.335 metros de altitud, solo nos queda un último empujón hasta nuestro destino final del día: Fonfría, donde dormimos en el Albergue A Reboleira. Y este lugar merece un punto y aparte reflexivo…

El Albergue A Reboleira o el peligro de fiarse de las valoraciones y las reseñas en el Camino de Santiago

Preciosa imagen exterior del Albergue A Reboleira de Fonfría. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y es que en este albergue, en Fonfría, perdido en medio de la nada y rodeado de un paisaje precioso, vivimos una de las peores experiencias peregrinas de todos los Caminos que hemos hecho (y no han sido pocos).

Con los años (y seguramente también por la edad) hemos dejado atrás los albergues más básicos y solemos optar por alojamientos un poco mejores. No por lujo, sino porque, después de muchos kilómetros, uno empieza a valorar el descanso y un mínimo de trato humano. Los albergues tradicionales están muy bien cuando eres joven o viajas con presupuesto ajustado, pero hay ciertos límites que no deberían cruzarse nunca.

Y ese es el problema: hay una serie de alojamientos a lo largo del Camino donde los mínimos de hospitalidad simplemente se olvidan. El Albergue A Reboleira es uno de ellos. Y lo más sorprendente es que, pese a contar con excelentes valoraciones tanto en Booking como en Google, durante nuestra estancia esos mínimos no se cumplieron en absoluto.

No entraremos en demasiados detalles sobre las habitaciones: eran aceptables, sí, pero pagando 50 euros por una habitación doble uno espera bastante más que un simple “cumple”. Pero lo realmente surrealista llegó con la famosa cena comunitaria, ideal para los fóbicos sociales, pero eso es otro tema.

La comida fue de una calidad bajísima, en cantidades escasas, y el vino… bueno, el vino era directamente vinagre. Todo ello servido con prisas, malos modos y una sensación general más cercana a un cuartel que a un alojamiento peregrino.

Lo más desconcertante de todo fue que, durante la cena, parecía que todo el mundo estaba encantado. Sonrisas, halagos a la sopa (?) y buen rollo general. Y es entonces cuando uno empieza a entender de dónde salen esas magníficas valoraciones… y a preguntarse, muy seriamente, qué está pasando con las reseñas en el Camino de Santiago.

Para rematar la escena, una pareja de chicas norteamericanas nos comentó, fascinada, lo bueno que estaba el vino.
Sin comentarios.

Con más hambre de la que traíamos, nos fuimos a buscar otro sitio donde cenar… pero no había absolutamente nada. Nada de nada. Menos mal del bocadillo del mediodía en O Cebreiro, porque si no, la etapa habría terminado con final realmente épico… pero en el peor sentido posible.

Etapa 3: de Fonfría a Sarria (27.2 km)

Uno de los escasos sitios donde parar a descansar de esta larguísima etapa. Foto de Carlos Garcia Delgado.

No os queremos asustar, pero esta etapa es durísima. De esas en las que conviene parar a comer sin prisas, echar una buena siesta y, por la tarde, volver a ponerse en marcha con otro ánimo, como si empezara un día nuevo.

Nosotros no lo hicimos. Craso error.

La jornada comenzó con una larguísima bajada hasta Triacastela: 800 metros de desnivel negativo en apenas 9 km, un auténtico rompepiernas que nos dejó tocados para el resto del día.

Una vez en Triacastela llega el gran dilema de la etapa: o comer allí, aunque sea temprano y todavía queden unos 20 km hasta Sarria, o comprar algo para llevar y confiar en encontrar un buen sitio más adelante.

Aviso al peregrino: no lo hay.

De Triacastela a Sarria no hay bares, no hay pueblos y no hay tregua. Solo camino, calor y kilómetros que se hacen eternos.
La decisión es vuestra y que la fuerza os acompañe.

Pequeños momentos de belleza caminera en la durísima etapa entre Fonfría y Sarria. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Finalmente, y ya completamente exhaustos, llegamos a Sarria. Para borrar de un plumazo el recuerdo del albergue de la noche anterior y recuperar fuerzas como es debido antes de regresar a Barcelona al día siguiente, nos dimos un pequeño (y muy merecido) homenaje: dormir en un hotel como Dios manda.

Elegimos el Hotel Alfonso IX, un cuatro estrellas en pleno Camino, porque sí, porque en el Camino también existe el descanso de verdad y porque un poco de lujo, de tanto en tanto, no solo no estorba… se agradece muchísimo.

Y como siempre, antes de poner el punto final, os invitamos a visitar la que, sin exagerar, es una de las mejores guías online del Camino de Santiago: mapas detallados, perfiles de etapas, servicios, pueblos y todo lo que hace falta para no ir a ciegas.

Una herramienta imprescindible que nos acompaña desde hace años y que ponen a disposición de todos los peregrinos nuestros amigos de Eroski.

EROSKI CAMINO DE SANTIAGO

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