Desde Barcelona en tren: Filiel, base perfecta a los pies del Teleno
Hoy os queremos presentar uno de esos viajes poco frecuentes, de los que casi no existen en Google y que todavía huelen a descubrimiento.
Un viaje a una de esas zonas de la llamada «España vaciada» que a nosotros tanto nos atraen: silencio, paisaje, autenticidad y gente de verdad. Destino: la comarca leonesa de la Maragatería.
Durante cuatro días os proponemos recorrer lo mejor de la comarca, empezando, cómo no, por su capital, Astorga, y adentrándonos después en su interior más desconocido para ascender a su cima mítica: el Teleno, con sus 2.188 metros, techo de los Montes de León y montaña cargada de historia, misterio y respeto.
Habrá tiempo también para descubrir uno de los restos romanos más olvidados y fascinantes de la zona: las murias romanas, vestigios de antiguas explotaciones auríferas que muchos ven… pero casi nadie mira.
Y, por supuesto, disfrutaremos de la hospitalidad maragata, de esa que no se finge ni se vende, estableciendo nuestro campamento base en el pequeño pueblo de Filiel, donde se come muy bien y se duerme aún mejor.
Todo esto lo haremos como manda la casa: en tren, desde Barcelona, y en solo cuatro días.
¿Es posible?
Pues claro que sí.
Los grandes viajes no entienden de presupuestos imposibles ni de agendas infinitas.
Entienden de organización, de ganas y de saber exprimir al máximo cada minuto. Y eso, aquí, es marca de la casa.
Cómo llegar en tren desde Barcelona a la Maragatería (Astorga y Filiel)
La mejor opción para llegar a la comarca de la Maragatería es, sin rodeos, el tren directo y diario que une Barcelona con Astorga. Cómodo, práctico y sin complicaciones: subes al tren en Barcelona y te plantas en el corazón maragato sin pensar en coches, peajes ni atascos.
Una vez en Astorga, solo queda el último tramo. Desde aquí funciona un autobús diario bajo demanda (llamas por teléfono para que pase el autobús), una fórmula muy habitual en la llamada «España vaciada» y que, bien organizada, funciona de maravilla. Este servicio nos llevará hasta Filiel, nuestro campamento base durante estos cuatro días de escapada por la Maragatería, a los pies del Teleno.
A continuación, os dejamos los horarios de tren y de autobús que utilizamos nosotros, los que mejor encajan para aprovechar al máximo el viaje desde el primer minuto:
VIAJE DE IDA:



VIAJE DE VUELTA:



Consejos a tener en cuenta antes de viajar
Conviene saber que la conexión entre el tren y el autobús solo es posible determinados días.
Si el primer día de viaje no cae en lunes o viernes, o si el tren Alvia llega con retraso a Astorga, esta combinación puede no funcionar.
En ese caso, la alternativa es sencilla (aunque algo menos económica): ir de Astorga a Filiel en taxi. No es lo ideal, pero es una opción perfectamente viable y, en caso de imprevisto, nos puede salvar el viaje sin mayores dramas.
Nuestra recomendación, por experiencia propia, es: taxiastorga.com. Conviene llevar el contacto apuntado “por si acaso”, porque en la Maragatería la improvisación tiene límites… y eso también forma parte de su encanto.
Filiel, nuestro campamento base: dónde dormir y comer (muy bien) en la Maragatería

Elegimos Filiel como campamento base en nuestra visita a la Maragatería leonesa por varias razones de peso.
La primera, su proximidad al Teleno, cuya cima se puede ascender y descender directamente desde la aldea en media jornada, un auténtico lujo para quienes disfrutan de la montaña sin prisas ni aglomeraciones.
La segunda, su cercanía a algunos de los vestigios romanos auríferos más impresionantes de la comarca (solo superados, claro está, por Las Médulas), todavía poco conocidos y casi siempre disfrutados en una bendita soledad.
Y la tercera, y quizá la más importante: en un mismo pueblo lo tenemos todo. Un alojamiento rural de categoría, un bar de los de verdad (de esos donde comer bien es casi una religión), un entorno paisajístico de soledad épica y una hospitalidad que se siente desde el primer momento y se recuerda al marcharse.

Filiel no es solo un buen lugar para dormir: es un sitio donde apetece quedarse.
En nuestro caso, además, la logística fue tan sencilla como efectiva: no había mucho donde elegir, pero tampoco hacía falta.
Para dormir nos alojamos en La Casa de Rosa, un precioso alojamiento rural donde no falta absolutamente de nada.
Y del avituallamiento se encargó La Taberna de Filiel y su memorable terraza, donde Víctor e Inés se ocuparon, con oficio y cariño, de que no pasáramos ni hambre ni sed durante los cuatro días que estuvimos por aquí.


Qué ver en Filiel: murias romanas, La Corona del Castro y los Petroglifos de Peña Fadiel

Y es que Filiel esconde grandes tesoros en sus alrededores, aunque no todos se reconocen a simple vista.
El primero de ellos es tan evidente que, precisamente por eso, suele pasar desapercibido. La mayoría de visitantes, desinformados, solo ven montañas de piedras redondeadas y oscuras desperdigadas por el paisaje. Error.
Lo que tenemos ante nosotros son vestigios romanos de cuando esta zona fue una enorme mina de oro a cielo abierto. Durante siglos, los romanos exprimieron estos valles sin descanso: los ríos y riachuelos de la zona eran auténticas arterias auríferas que alimentaban buena parte del Imperio.
Uno de los subproductos de este tipo de minería eran las piedras que se retiraban del cauce para facilitar la extracción del oro.
¿El resultado? Esas “montañas negras” que todavía hoy cubren grandes extensiones de las faldas del Teleno.
Siguen ahí, siglos después, como cicatrices del paisaje y de la historia, y no solo son dignas de ver: impresionan de verdad, especialmente cuando entiendes lo que estás pisando.

El segundo tesoro que esconde Filiel es La Corona El Castro, como le gusta llamarla a la gente de la zona.
A simple vista no parece gran cosa: una colina algo más alta que las que la rodean. Pero, sorpresa: estamos de nuevo ante otro vestigio romano.
Y es que una zona minera de estas dimensiones necesitaba algo más que picos y esclavos: hacía falta control, vigilancia y dominio del territorio. Para eso levantaron esta atalaya estratégica, desde la que se supervisaban las explotaciones auríferas de todo el entorno.
Hoy en día se puede acceder fácilmente desde el propio pueblo, siguiendo una preciosa ruta circular de reciente creación, correctamente señalizada, que pasa también por un bonito mirador y que resulta perfecta para una excursión tranquila.
Os dejamos el enlace de Wikiloc con el recorrido completo, que se hace cómodamente en un par de horas. El tiempo justo (ni más ni menos) para volver a Filiel y pasar otra vez por La Taberna, que el aperitivo, aquí, también forma parte del patrimonio cultural.

RUTA CIRCULAR FILIEL – MIRADOR – LA CORONA EL CASTRO
Y por último, el más antiguo de los tesoros que rodean Filiel: los petroglifos de Peña Fadiel.

Algo más alejados del pueblo, pero perfectamente accesibles con una caminata de poco más de 6 km (ida y vuelta), nos encontramos con estas grabaciones en roca que nos hablan de quienes habitaron la zona hace miles de años.
Se trata de figuras y símbolos tallados directamente en la piedra, testigos silenciosos de rituales, creencias y la vida cotidiana de los antiguos pobladores de la comarca, un recordatorio de que estas montañas han sido escenario de la historia mucho antes de que existiera la Maragatería que conocemos hoy.


Subida al Teleno desde Filiel: la mítica cima de los Montes de León

Finalmente llegamos al plato fuerte de este viaje de cuatro días por la Maragatería: la ascensión al Teleno, con sus 2.188 metros, partiendo desde Filiel, a 1.117 metros.
Estamos ante un auténtico kilómetro vertical más que respetable (los aficionados a la montaña saben que este tipo de subidas con tanto desnivel son las que dan más puntos en el carnet de montañero), pero no os dejéis intimidar: con el ritmo adecuado, la subida resulta mucho más llevadera de lo que aparenta.
La primera parte de la subida es de lo mejor, ya que se atraviesan unos prados y unos brezales, conocidos por los locales como La Calera, donde la inmensidad del llano y de las montañas que lo rodean resulta abrumadora.


Pinceladas de rebaños dispersos de ovejas marcan el único punto de vida en medio de tanta soledad, y dan una sensación casi surrealista de aislamiento absoluto.
A partir de aquí empieza el temido y pesado cortafuegos, que nos acompañará prácticamente hasta la cima, poniendo a prueba piernas y paciencia.

Y es justo allí, en la cima, donde se revelan unas vistas inabarcables e impresionantes a 360 grados, abarcando las comarcas de la Maragatería y de La Cabrera al otro lado. No es de extrañar: el Teleno está entre las montañas de mayor prominencia de España, y sentirse ahí arriba es una experiencia que se graba a fuego en la memoria.


Si hemos salido bien temprano por la mañana, aún llegaremos a tiempo de volver a Filiel para comer. Y menos mal, porque la carne asada de La Taberna nos espera para reponer fuerzas como se merece una jornada épica en el Teleno.
Y por último, y como siempre, aquí os dejamos el enlace al track de la ruta de nuestros amigos de Wikiloc:
Visita final a la capital de la Maragatería: lo imprescindible de Astorga
El último día de este viaje por la desconocida comarca de la Maragatería lo dedicamos a visitar su capital, Astorga, un broche final más que digno para la escapada.
Entre la llegada del autobús desde Filiel y la salida del tren de regreso a Barcelona, contamos con unas tres horas muy bien aprovechables para recorrer lo más imprescindible de la ciudad. Tiempo suficiente para una visita exprés, sin prisas absurdas, pero sin desperdiciar ni un minuto.
En Astorga merece mucho la pena acercarse a visitar lo mejor y más representativo de la ciudad, todo además concentrado en un radio muy cómodo para recorrer a pie.
La Catedral de Santa María, imponente y elegante, mezcla estilos gótico, renacentista y barroco, y se alza como uno de los grandes hitos monumentales de la provincia de León. Aunque no entréis al interior, su fachada y su entorno bien valen la visita.
Justo al lado se encuentra el Palacio Episcopal de Gaudí, una de las obras más singulares del arquitecto fuera de Cataluña. Su aspecto de castillo de cuento, con torres, foso y piedra clara, contrasta de forma sorprendente con el resto de la ciudad y convierte la visita en casi obligatoria, aunque sea solo para admirarlo por fuera y entender qué hacía Gaudí aquí.
Completamos el paseo en la Plaza de España, donde se sitúa el Ayuntamiento de Astorga, con su famoso reloj y los maragatos que dan las horas desde el balcón. Un paseo corto, muy agradecido y perfectamente asumible en pocas horas, que compensa (y mucho) como cierre final de este viaje por la Maragatería.

Con Astorga ya recorrida y la sensación de haber exprimido cada rincón, nos dirigimos hacia la estación para regresar a Barcelona en tren, como manda la tradición de la casa.
Volvemos cansados, sí, pero sobre todo contentos y felices, con la mochila llena de paisajes, historia, caminatas, buena mesa y esa satisfacción difícil de explicar que dejan los viajes bien vividos que tanto nos gustan.
Cuatro días intensos por la Maragatería que confirman algo que ya sabíamos: no hacen falta grandes lujos ni semanas enteras para hacer un gran viaje… solo ganas, organización y subirse al tren adecuado.


