Parada en Praga durante nuestro Interrail por Centroeuropa
Praga es una de esas ciudades que casi todo el mundo ha visitado… o cree haber visitado. Hay muchas formas de recorrerla, pero no todas aprovechan igual el tiempo ni el presupuesto. Y cuando viajas en tren, con los días contados y muchas paradas por delante, conviene ir al grano y elegir bien dónde dormir y dónde comer.
Nuestra experiencia en Praga, acumulada tras varias visitas, nos ha enseñado qué alojamientos merecen la pena y qué restaurantes realmente cumplen expectativas. Por eso, en este artículo hemos decidido quedarnos con lo esencial: tres hoteles bien situados y cuatro restaurantes que no decepcionan, fruto de pruebas, ensayo-error y visitas repetidas.
Este artículo no pretende descubrir la pólvora, sino ayudarte a viajar mejor. A elegir con criterio (del bueno, del real y del que conoce la ciudad porque la ha pisado), a moverse con lógica y a exprimir Praga como se merece, incluso si solo tienes unos días. Porque viajar no va de hacerlo todo, sino de hacerlo todo bien.

Dónde dormir en Praga: nuestros 3 hoteles imprescindibles
No hace falta alojarse en el corazón del bullicio turístico para disfrutar de Praga: a veces, un barrio tranquilo y bien conectado puede ser la clave para descansar tras un día intenso. Por eso hemos seleccionado tres opciones muy diferentes, cada una en un rincón distinto de la ciudad, y todas con un toque especial que conecta directamente con la gastronomía local que os contaremos en el siguiente apartado.
Anděl Apartments: un estudio curioso en el corazón de Anděl

Empezamos nuestra lista con Anděl Apartments: un estudio muy curioso en el popular barrio de Anděl, que no busca ser moderno ni convencional, sino ofrecer una experiencia que solo se encuentra en Praga.
Este estudio forma parte de la cervecería Plzeňský restaurant Anděl, y ya solo eso lo hace único: dormir sobre la tradición cervecera checa, sin renunciar a la comodidad.
El apartamento mantiene un aire clásico de los años 80, con detalles que sorprenden y que nos encantaron, aunque no hay que preocuparse por el ruido del piso de abajo: dispone de tapones para los oídos y, además, la cervecería cierra antes de medianoche, así que se garantiza un descanso tranquilo.
Otro punto fuerte es su ubicación: Anděl es un barrio muy muy popular y bien conectado. Justo en frente del estudio hay un supermercado impresionante, y la boca de metro está a un paso, lo que facilita llegar a cualquier punto de Praga en minutos. Sin duda, una combinación perfecta de autenticidad, comodidad y practicidad para quienes buscan algo diferente sin perderse lo esencial de la ciudad.

Residence Vocelova en Vinohrady: apartamento amplio, equipado y en un barrio muy tranquilo
Este apartamento, Residence Vocelova, es otra forma de dormir en Praga con estilo: amplio, completamente equipado y ubicado en Vinohrady, un barrio elegante, tranquilo y muy bien comunicado, ideal para descansar sin renunciar a la vida local, con tiendas, bares y restaurantes a pocos pasos.

Perfecto para recargar energías después de un día intenso explorando la ciudad, permite sentirte como en casa sin perder la esencia praguense. Aunque el barrio es muy apacible, siempre encontrarás un ambiente amable y acogedor que hace que la estancia sea aún más agradable.
Hotel Monastery en Strahov: dormir entre historia y tradición

El Hotel Monastery es una experiencia única: dormir en pleno monasterio, en la zona alta de Praga, rodeado de siglos de historia y tranquilidad. Además de la singularidad del lugar, se encuentra a un paso de la cervecería Pivovar Strahov, perfecta para disfrutar de su cerveza artesanal tras un día de visitas.
Comer en el Pivovar Strahov es hacerlo como se ha hecho aquí toda la vida: bien, con cerveza en la mano y sin complicaciones.
Las habitaciones combinan comodidad moderna con un toque histórico, ofreciendo un descanso reparador mientras se disfruta del ambiente monástico que lo hace inigualable. Ideal para quienes buscan autenticidad, tranquilidad y un acceso rápido a una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, el Castillo de Praga.

Tres estilos, tres barrios, pero un mismo objetivo: descansar de manera cómoda, dormir bien y despertar listo para exprimir Praga al máximo, con la cerveza siempre a mano cuando el cuerpo lo pida.
Dónde comer en Praga: nuestros 4 restaurantes que no te puedes perder
Comer en Praga siendo turista es fácil… comer bien como turista ya no tanto. La ciudad está llena de restaurantes populares, muy frecuentados por visitantes, y no todos salen bien parados.
Pero (y aquí viene la buena noticia) algunos de esos clásicos turísticos funcionan, y funcionan muy bien. Los hemos probado en primera persona y por eso están aquí.
Esta selección reúne cuatro de los restaurantes más populares entre los viajeros, todos con cocina checa auténtica, buena cerveza (esto es Praga, no podía fallar), buen precio y un servicio ágil y profesional, incluso cuando el local está hasta arriba. Sitios sin sorpresas raras, ideales para una primera visita a la ciudad o para no jugársela cuando el tiempo aprieta.
No son secretos escondidos ni joyas underground: son apuestas seguras, de las que agradeces tener fichadas cuando viajas con los días contados y el hambre bien afinada.
Pork’s: codillo de cerdo y helado de cerveza en pleno centro de Praga

Arrancamos esta selección con Pork’s, un restaurante popularísimo en redes sociales (sobre todo coreanas y españolas, según nos explicó uno de los camareros) y en todas las listas para viajeros… pero, por una vez, con una fama más que merecida.
Imprescindible reservar para evitar la cola, aunque, por otro lado, es imposible no encontrarlo: basta con seguir la fila de gente. Su ubicación no puede ser mejor, en la calle Mostecká (Mostecká 16), una de las más concurridas de Praga, justo al lado del Puente de Carlos (Karlův most).
Tiene un ambiente chulísimo y, fiel a su nombre, aquí todo gira en torno al cerdo. Por supuesto, no hay que irse sin probar su codillo de cerdo, crujiente por fuera y sorprendentemente tierno por dentro o su famoso «bocadillo especial» (de nombre trhané koleno) también de carne de cerdo. Y para rematar la jugada, su ya famoso helado de cerveza, una rareza que suena extraña… hasta que lo pruebas y te deja directamente sin palabras.

U Glaubiců, en Malostranské náměstí: comer, beber y sentir Praga como un local
Nuestra segunda recomendación está a tiro de piedra de Pork’s, pero aunque también es muy popular, se diferencia bastante en el ambiente y en la experiencia.
Hablamos del restaurante U Glaubiců, un clásico de los de verdad. Situado en Malostranské náměstí, este local es casi un viaje en el tiempo y recuerda a lo que fueron (y en parte siguen siendo) las cervecerías tradicionales de Praga.
Cuenta con bodegas en el piso inferior, largas mesas de madera gastada por los años, jarras de cerveza que no paran de llegar y una cocina checa auténtica, contundente y sin artificios.
Aquí no se viene a innovar, se viene a comer bien, beber mejor y empaparse del ambiente local, ese que tanto nos gusta cuando viajamos.
Es un sitio ideal para sentarse con calma, dejar pasar el tiempo y disfrutar de Praga como se ha hecho toda la vida.
En cuanto a la comida, U Glaubiců es una apuesta segura para probar los grandes clásicos de la gastronomía checa.


Destacan como en Pork’s sus carnes asadas, especialmente el cerdo en distintas versiones, pero también los gulash bien espesos y sabrosos (muy recomendables), las salchichas tradicionales y los acompañamientos de siempre: knedlíky (pan checo), col fermentada y salsas contundentes. Todo regado con cerveza checa bien tirada (Pilsner Urquell, cómo no) que aquí sabe incluso mejor gracias al entorno. Y no os vayáis sin probar su Apple Strudel: sencillo, delicioso y el final perfecto para una comida muy praguense.
Pivovar Strahov: cervezas artesanas de todo tipo en un auténtico monasterio

Para nuestra tercera propuesta habrá que escalar un poco, ya que se encuentra en la zona alta de la ciudad, aunque por suerte muy cerca del Castillo de Praga. Ideal por si el hambre ataca de repente tras la visita.
Ubicado en una de las edificaciones del precioso Monasterio de Strahov, igual que el Hotel Monastery (una de nuestras recomendaciones de alojamiento en Praga), el Pivovar Strahov (o Cervecería Strahov) es otro de los grandes clásicos de la ciudad y, además, uno de los más auténticos. Aquí se respira tradición cervecera, historia y gastronomía checa sin artificios, en un entorno que por sí solo ya justifica la visita
Uno de los grandes atractivos del Pivovar Strahov es, sin duda, su cerveza artesana, elaborada allí mismo siguiendo recetas tradicionales. Rubias, oscuras y de temporada, todas se sirven fresquísimas y con ese carácter centroeuropeo que tanto apetece tras una mañana de visitas.
El ambiente acompaña a la perfección: mesas de madera, muros de piedra, techos abovedados y un aire monástico que recuerda constantemente que estás comiendo y bebiendo dentro de un antiguo monasterio. Un lugar auténtico, sin prisas, ideal para sentarse, brindar y disfrutar de la Praga más clásica lejos del bullicio del centro.
En cuanto a la comida, aquí todo gira alrededor de la cocina checa más contundente y tradicional, pensada, sobre todo, para acompañar bien la cerveza.
Destacan, cómo no, sus platos de carne asada, especialmente el cerdo en distintas versiones, y el gulash, otro de los clásicos de la cocina checa, que aquí no puedes perderte.
Platos sencillos, sin florituras, pero sabrosos y bien ejecutados, ideales para reponer fuerzas después de la visita al Castillo de Praga.
Plzeňský restaurant Anděl: comer bien sin complicaciones
Nuestra última recomendación gastronómica ya la habíamos insinuado en el apartado de los alojamientos. Hablamos de la cervecería Plzeňský restaurant Anděl, situada en la planta baja de los Anděl Apartments.
No vamos a andarnos con rodeos: aquí se come muy bien. Hemos comido en este local en varias ocasiones y nunca falla, algo que no siempre es fácil de decir en una ciudad tan turística como Praga. La carta combina clásicos checos bien ejecutados con opciones más internacionales, y todo mantiene un nivel más que correcto.
Incluso sus hamburguesas, poco checas pero muy bien resueltas, están realmente buenas, lo cual dice mucho del cuidado que ponen en la cocina. Es un sitio cómodo, sin complicaciones, ideal tanto para una comida rápida como para una cena tranquila después de un día largo de visitas.


Así que, si no os apetece experimentar, si buscáis un valor seguro o simplemente queréis comer bien sin pensar demasiado, este es vuestro local.
Con esto cerramos nuestras recomendaciones para comer en Praga: cuatro restaurantes muy distintos entre sí, pero todos con algo en común (son sitios probados, auténticos y que funcionan de verdad).
Y con el estómago lleno y un buen sitio donde caer rendidos al final del día, el viaje ya empieza a jugar a favor. Porque en Praga, como en casi todas partes, dormir bien y comer mejor es media visita hecha. El resto… se disfruta solo.


