Delft, una escapada perfecta de un día en los Países Bajos
Delft es una de esas pequeñas ciudades holandesas que se recorren con calma y que sorprenden mucho más de lo que uno imagina. Situada entre Rotterdam y La Haya, y a apenas 10-15 minutos en tren desde ambas, es una escapada perfecta si estáis visitando esta zona de los Países Bajos.
Con alrededor de 100.000 habitantes, Delft conserva un centro histórico compacto y muy elegante que se puede recorrer fácilmente en unas horas. A lo largo del paseo iréis descubriendo dos grandes iglesias históricas (una de ellas sorprendentemente inclinada), una de las plazas más grandes de Europa, un canal extremadamente fotogénico y hasta un molino tradicional que todavía sigue funcionando.

Pero si hay algo que ha dado fama mundial a Delft es su cerámica azul, la famosa Delft Blue, una tradición artesanal que se remonta al siglo XVII y que todavía hoy forma parte de la identidad de la ciudad.
En definitiva, Delft es pequeña, elegante y muy fácil de visitar, perfecta para una escapada de medio día o un día completo mientras recorréis el sur de Holanda en tren.
Cómo llegar a Delft en tren desde Rotterdam o La Haya
Llegar a Delft es extremadamente fácil porque está situada justo entre Rotterdam y La Haya, dos ciudades perfectamente conectadas por tren.
Además, hay otro detalle muy importante: las estaciones de las tres ciudades son muy céntricas, por lo que no hace falta perder tiempo en metros ni autobuses.
Tanto la estación de Rotterdam Centraal, como Den Haag Centraal o Delft están prácticamente integradas en el centro urbano.
Esto hace que visitar Delft durante un viaje por el sur de Holanda sea una excursión perfecta de medio día o de un día completo.
Desde Rotterdam, por ejemplo, el tren tarda unos 10-12 minutos y salen trenes aproximadamente cada 10 minutos durante todo el día.
El precio del billete sencillo en segunda clase (nunca hace falta coger billetes de primera) suele rondar los 4-5 euros
Desde La Haya el trayecto es prácticamente igual de corto: unos 12 minutos, con frecuencias muy altas, también con trenes cada pocos minutos durante todo el día, y precios por el estilo.

Los horarios actualizados y los precios siempre se pueden consultar en la web oficial de los ferrocarriles holandeses:
Comprar el billete es muy fácil. Tenéis varias opciones:
• Máquinas automáticas en todas las estaciones
• Compra online en la web de NS
• O directamente en la app oficial de NS, que funciona muy bien y es probablemente la forma más cómoda de viajar en tren por los Países Bajos.
Una vez en Delft, además, la estación está a menos de 10 minutos andando del centro histórico, por lo que prácticamente bajaréis del tren y empezaréis a ver canales y arquitectura histórica enseguida.


Si queréis conocer más sobre una de las ciudades desde las que se puede hacer esta excursión, en el blog tenemos también un artículo completo sobre Rotterdam que os puede ayudar a organizar mejor el viaje.
Para más info sobre Rotterdam, consulta en nuestro blog Qué ver en Rotterdam en dos días.
Qué ver en Delft: guía de los imprescindibles
Aunque Delft es una ciudad pequeña, tiene suficientes rincones interesantes como para dedicarle tranquilamente medio día o incluso una jornada completa. Estos son los lugares que más nos gustaron durante nuestra visita.
1. Canal Oude (Oude Delft)

El Oude Delft, juntamente con sus brazos laterales, son el canal más antiguo de la ciudad. De hecho, ya existía alrededor del año 1100, incluso antes de que la propia ciudad de Delft se desarrollara como tal.
Es uno de los rincones más fotogénicos de Delft. A nosotros nos llamó especialmente la atención el intenso color verde del agua en verano, provocado por las algas, que crea un contraste muy bonito con las casas históricas que lo rodean. Es uno de esos lugares donde apetece caminar sin prisa y parar a hacer fotos (muchas) cada pocos metros.
2. Oude Kerk (la iglesia vieja)

La Oude Kerk es uno de los edificios más característicos de Delft. Se la conoce como la Iglesia Vieja, pero lo que realmente llama la atención es su torre inclinada.
La torre mide 75 metros de altura y está inclinada unos dos metros respecto a la vertical. Lo curioso es que empezó a inclinarse ya durante su construcción, debido a que el terreno no era el más adecuado para levantar una estructura tan pesada.
Hoy es uno de los símbolos más curiosos de la ciudad.
3. Plaza del Mercado (Markt)

La enorme plaza central de Delft, conocida como Markt, es una de las plazas más grandes de Europa y el auténtico corazón de la ciudad.
Aquí destacan dos edificios monumentales:
• La Nieuwe Kerk, la segunda iglesia más alta de los Países Bajos, con 108 metros de altura.
Se puede subir a la torre, aunque no es una visita para todo el mundo: no hay ascensor y la escalera es muy estrecha, algo claustrofóbica.

• El Stadhuis van Delft, el ayuntamiento medieval, que con su fachada histórica da un carácter muy especial a toda la plaza.

4. Plaza De Beestenmarkt
Otra plaza que nos gustó mucho fue la Beestenmarkt.
Es una plaza muy animada, llena de bares, restaurantes y terrazas, ideal para hacer una pausa durante la visita. Tiene un ambiente muy agradable, especialmente por la tarde.
5. Molen de Roos

Un poco más alejado del centro se encuentra el Molen de Roos.
Este molino data de 1679 y lo más interesante es que todavía sigue funcionando como molino para moler grano, algo cada vez menos habitual. Verlo en funcionamiento ayuda a entender mejor la tradición molinera de los Países Bajos.
6. Oostpoort (Puerta del Este)

La Oostpoort es la única puerta medieval que se conserva de la antigua muralla de Delft.
En su día la ciudad tenía ocho puertas, pero esta es la única que sigue en pie. La razón es bastante simple: no molestaba al crecimiento de la ciudad, por lo que nunca fue demolida. Hoy es uno de los rincones más fotogénicos (uno más) de Delft.
7. Royal Delft
La Royal Delft es la última fábrica histórica que sigue produciendo la famosa cerámica azul de Delft.
Este tipo de cerámica se hizo mundialmente famosa en los siglos XVII y XVIII y sigue siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad. La fábrica se puede visitar, y además tiene una tienda enorme donde es difícil no acabar llevándose alguna pieza como recuerdo.

8. Prinsenhof
Por último, merece la pena acercarse al Museum Prinsenhof Delft.
Se trata de un antiguo monasterio con un ambiente muy tranquilo y bucólico, que hoy funciona como museo. Es uno de los lugares con más historia de la ciudad y un buen sitio para terminar la visita con calma.

Y cuando llega el momento de volver a la estación, uno tiene la sensación de haber descubierto uno de esos lugares que parecen sacados de otra época.
Un último paseo junto al canal, el sonido lejano de las bicicletas y, de nuevo, el tren esperando en el andén.
Porque en los Países Bajos todo está cerca… y ciudades como Delft demuestran que a veces basta un trayecto corto en tren para vivir un viaje intenso.


