Qué ver en Sigulda en un día: viaje en tren desde Riga

Parque Nacional de Gauja y planes en Sigulda: senderos, castillos y el divertido parque de atracciones Tarzāns

Cuando se visita Letonia y se quiere ir un paso más allá de Riga, hay dos nombres que siempre aparecen entre las recomendaciones: Cēsis y Sigulda, los destinos más populares del país para descubrir su lado más natural y menos urbano.

En este artículo nos centramos en Sigulda y el Parque Nacional de Gauja, una de las zonas más bonitas de Letonia, ideal para combinar castillos, senderos, naturaleza y alguna que otra sorpresa que va mucho más allá de lo que suele aparecer en las guías.

Viajar en tren de Riga a Sigulda: fácil, rápido y barato

La mejor manera de llegar a Sigulda desde Riga es hacerlo en tren: es rápido, barato y, además, una opción sostenible. La frecuencia (un tren cada hora) facilita mucho la planificación y permite visitar Sigulda cómodamente en una excursión de un día.

El precio termina de convencer a cualquiera: 2,50 € por trayecto, una auténtica ganga que hace que la decisión de ir sea fácil incluso para quienes viajan con presupuesto ajustado.

Para consultar horarios y comprar los billetes, la web oficial es: www.vivi.lv.

Tren a Sigulda esperando para salir de la estación de Riga. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y en aproximadamente una hora de viaje, el tren nos deja en Sigulda.

Para más info sobre Riga, visitar en nuestro blog: Qué ver en Riga en 2 días

Nada más bajar del tren, la calma que se respira ya te hace notar que estás en un lugar especial. A nosotros nos recordó a esas ciudades residenciales de series americanas, donde el repartidor deja el periódico en bicicleta sin bajarse y todo parece funcionar a otro ritmo.

Los restaurantes cuidados, los cafés acogedores e incluso un pequeño centro comercial de diseño contribuyen a esa buena primera impresión. Sigulda es agradable, ordenada y sorprendentemente bonita para su tamaño.

Pero no nos engañemos: aquí se viene, sobre todo, por los castillos y por el Parque Nacional de Gauja.

Único puente que cruza el Río Gauja. También se puede cruzar por un teleférico pero es carísimo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La ruta que hicimos (y que os proponemos) recorre lo mejor de Sigulda a pie, enlazando naturaleza, historia y miradores espectaculares. Una ruta que, estamos seguros, os va a encantar… salvo por un detalle inevitable: unas dichosas escaleras de las que hablaremos un poco más adelante.

Ruta a pie de Sigulda a Turaida: 4 castillos, la Cueva de Gutmanis y bosques del Parque Nacional de Gauja

Siguiendo la ruta a pie que proponemos, y que parte directamente desde la estación de tren, el primer conjunto que encontramos es el Castillo de Sigulda, que en realidad son dos castillos en uno:

• El Castillo Viejo de Sigulda, de origen medieval, austero y muy auténtico.

• El Castillo Nuevo de Sigulda, reconstruido en los años 30, con unos jardines preciosos y un aire mucho más señorial.

Castillo de Sigulda (el nuevo). El viejo está justo detrás a escasos metros. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Ambos se encuentran uno junto al otro, separados apenas por unos metros, y en los dos es necesario pagar entrada para acceder al interior.

Nosotros, siendo sinceros, no solemos entrar en los castillos. Aunque el precio es razonable, no somos especialmente aficionados a los interiores musealizados. Vasijas de cerámica o metal, armaduras, cuberterías, lanzas y retratos de nobles antiguos se los dejamos encantados a quienes disfrutan de este tipo de visitas, que también los hay.

Aun así, merece mucho la pena acercarse, recorrer el recinto y disfrutar del entorno y de las vistas, que es, al final, lo que convierte a Sigulda en un lugar tan especial.

Tras dejar atrás los castillos de Sigulda, la ruta a pie se adentra de lleno en la espesura boscosa (y a ratos abrumadora) del Parque Nacional de Gauja.

Imagen del espeso bosque y de las cansinas escaleras del Parque Nacional de Guaja. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y es aquí donde hacen su aparición las ya famosas (y temidas) escaleras, que nos acompañarán prácticamente durante todo el recorrido hasta el final de la ruta, de unos 10 kilómetros. No son técnicas ni peligrosas, pero sí cansinas, sobre todo si no estás acostumbrado a caminar.

Inciso importante: recomendamos descargar previamente la ruta de Sigulda en Wikiloc (¿qué haríamos los andarines sin Wikiloc?).

Existen varias variantes posibles, pero la que nosotros aconsejamos es la que une Sigulda con Turaida, pasando por Krimulda, una de las más completas y bonitas.

La primera parte del recorrido nos lleva hasta el puente sobre el río Gauja, que cruzamos rodeados de banderas de Letonia y bajo el cable del teleférico, una alternativa perfecta para quienes prefieren evitar caminatas largas (todo nuestro respeto para los poco andadores).
Si optáis por esta opción, podéis consultar horarios y precios del teleférico aquí:
www.siguldaadventures.com

Vista desde el puente sobre el Río Guaja. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Una vez cruzado el puente comienza la subida más exigente del recorrido, cómo no, a base de eternas escaleras, hasta alcanzar el Castillo de Krimulda, que hoy en día se encuentra en un estado bastante ruinoso y, siendo sinceros, algo decepcionante.

El Castillo de Krimulda en ruinas y rodeado de maleza. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Aun así, el lugar tiene su interés.

Junto a las ruinas destaca un antiguo hotel-balneario de enormes dimensiones y gran belleza arquitectónica, aunque actualmente algo descuidado.

Resulta especialmente curiosa la zona de los antiguos baños de sol, con sus vestidores y estructuras todavía visibles, que permiten imaginar cómo fue este complejo en su época de esplendor.

Zona de los baños de sol del Balneario de Krimulda. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Seguimos la ruta en dirección a Turaida, de nuevo por las ya conocidas y cansinas escaleras, que a partir de aquí suben y bajan sin demasiado criterio, hasta llegar a uno de los grandes imprescindibles de Sigulda y de toda la ruta: la Cueva de Gutmanis.

Aunque, siendo estrictos, de cueva tiene más bien poco (es más un gran hueco en la roca donde refugiarse si llueve), el lugar tiene un encanto especial gracias a la leyenda que lo rodea. Según la tradición, un jardinero se enamoró de una joven que se había refugiado en la cueva durante una guerra, dando origen a una de las historias más populares de la zona.

Esta leyenda ha hecho que, desde hace muchos años, parejas de enamorados graben sus nombres en las paredes, junto a otros símbolos y marcas de origen incierto, creando una estampa tan peculiar como llamativa, y que sin duda merece una parada.

Cueva de Gutmanis con sus grabados de enamorados. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Finalmente, agotados tras tantas escaleras absurdas, llegamos al Castillo de Turaida, que sin duda es, al menos para nosotros, el más bonito y espectacular de todos.

En nuestro caso, el tiempo ya se nos había echado encima y, como esa tarde queríamos cambiar de registro y hacer algo distinto tras la caminata, decidimos regresar en autobús a Sigulda en lugar de deshacer el camino a pie.

El trayecto es corto y cómodo, gracias a los minibuses que conectan Turaida con Sigulda en pocos minutos. Podéis consultar horarios y opciones aquí:

www.1188.lv

De vuelta en Sigulda, la jornada aún no había terminado. La ruta por el Parque Nacional de Gauja quedaba atrás, pero la tarde seguía con otros planes muy diferentes, perfectos para relajar piernas y disfrutar de Sigulda desde otro punto de vista.

Nuestro respiro friqui en Sigulda: aventuras en el Parque de Tarzāns

El respiro friki de nuestro viaje consistió en pasar la tarde en el Parque de Atracciones Tarzāns de Sigulda.

Habíamos leído muy buenas críticas sobre este parque, ubicado en una especie de mini estación de esquí que en verano se transforma en un complejo lleno de actividades, y por eso decidimos acercarnos a comprobarlo por nosotros mismos.

Las vistas, desde el telesilla, del entorno donde está ubicado el Tarzans, son increibles. Foto de Carlos Garcia Delgado.

El parque, en sí, es entretenido: tirolinas, toboganes, circuitos de aventura y hasta un telesilla, lo justo para pasar un buen rato diferente después de una jornada de caminata.

El problema vino cuando intentamos entender cómo funcionaban las entradas, algo que resultó confuso… por no decir prácticamente imposible.

Para empeorar la experiencia, el personal se mostró bastante poco dispuesto a ayudarnos a aclarar dudas. En las taquillas venden entradas individuales para cada atracción y también supuestos pases “todo incluido”, que fueron los que acabamos comprando.

La sorpresa llegó al pagar: 105 euros por tres entradas, que además no resultaron ser realmente todo incluido. Una experiencia, como mínimo, frustrante.

Os dejamos a continuación fotos de los paneles informativos de precios y modalidades, por si alguno se anima a descifrarlos mejor que nosotros… y va más preparado de lo que fuimos.

Carteles incomprensibles del Parque de Atracciones Tarzāns de Sigulda. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Una excentricidad en Sigulda: nuestra visita a la Pista de Bobsleigh

Con la sensación de haber sido un poco engañados, nos dirigimos ya de vuelta a la estación para regresar a Riga, no sin antes pasar por una de las mayores excentricidades que puede ver en su vida un habitante del sur de Europa: una pista de bobsleigh.

Pista de bobsleigh de Sigulda. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Nosotros la vimos únicamente por fuera (aunque se puede visitar) y la impresión fue bastante surrealista: una especie de enorme serpiente de hormigón, tendida en medio de un claro del bosque, tomando el sol tranquilamente.

Y por si os apetece ir un paso más allá y probar la Pista de bobsleigh de Sigulda en primera persona, conviene saber que en verano se realizan descensos sin hielo, sobre vehículos con ruedas. Una experiencia de lo más curiosa. Aquí os dejamos el enlace con toda la información:

www.lnsc.lv/sports/sigulda

Castillos, cuevas, naturaleza, escaleras infinitas, parques de aventuras y excentricidades varias. Sigulda lo tiene todo, y es una excursión perfecta desde Riga para quienes quieran ver una Letonia distinta, más verde, más tranquila y sorprendentemente variada.

Nuestro mapa de qué ver en Sigulda…

Qué más hay que ver cerca de Sigulda…