La Cova del Tabac de Camarasa: una espectacular excursión de un día en tren desde Barcelona

Una ruta senderista de 22 km entre Vilanova de la Sal i Sant Llorenç de Montgai, viajando en el Tren dels Llacs

Hay lugares que aparecen una y otra vez en las redes sociales y otros que permanecen discretamente escondidos, esperando a que alguien se tome la molestia de llegar hasta ellos. La Cova del Tabac pertenece claramente al segundo grupo. Situada en un espectacular entorno de paredes verticales, embalses y montañas de la comarca de la Noguera, esta enorme cavidad natural es una de las excursiones más sorprendentes que se pueden realizar en Lleida y, curiosamente, sigue siendo bastante desconocida para muchos senderistas catalanes.

Imagen del impresionante interior de la Cova del Tabac. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Lo mejor de esta escapada es que el viaje empieza mucho antes de calzarse las botas. Desde Barcelona tomaremos un AVE hasta Lleida y, después, enlazaremos con el mítico Tren dels Llacs. Para cualquier aficionado al ferrocarril, este trayecto ya es una pequeña atracción en sí misma. La línea se abre paso entre embalses, desfiladeros y túneles en un recorrido que parece diseñado para que los pasajeros no aparten la vista de la ventana.

Una vez en la zona del Pantà de Camarasa nos espera una ruta semi-circular de unos 22 kilómetros que combina paisajes muy variados. Caminaremos cerca de las aguas del Noguera Pallaresa, atravesaremos senderos rodeados de roca y vegetación mediterránea y ascenderemos hasta la impresionante Cova del Tabac, una cavidad de dimensiones inesperadas que durante siglos despertó leyendas e historias entre los habitantes de la zona.

Las fotos a flores, setas y minerales interrumpirán nuestro ritmo cada dos por tres. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

La segunda gran protagonista de la jornada será Sant Llorenç de Montgai. Este pequeño pueblo, abrazado por el embalse del mismo nombre (Pantà de Sant Llorenç de Montgai), es uno de esos lugares que parecen mucho más famosos de lo que realmente son. Su entorno resulta especialmente fotogénico, con el agua, las montañas y el paso del tren componiendo algunas de las estampas más bonitas de toda la línea ferroviaria.

Imagen en primer término de Sant Llorenç de Montgai en un entorno abrumador. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Si buscas una excursión diferente, con mucho tren, paisajes espectaculares y un destino que todavía escapa de las rutas más masificadas, esta propuesta reúne todos los ingredientes para convertirse en una de las mejores escapadas senderistas de un día desde Barcelona.

Cómo llegar a la Cova del Tabac en transporte público

Como siempre en nuestras rutas de senderismo en tren, la aventura comienza mucho antes de dar el primer paso. En esta ocasión salimos temprano de Barcelona, aunque tampoco hace falta madrugar de forma dramática. Gracias al AVE, en apenas una hora nos plantamos en Lleida.

Nosotros fuimos con cierto margen y eso nos permitió desayunar tranquilamente en la estación antes de continuar el viaje. El enlace con el Tren dels Llacs es de lo más sencillo: basta con cambiar de andén y subir al segundo tren. No hay complicaciones ni carreras de última hora.

AVE Barcelona – Lleida:

Fuente: renfe.com

Tren dels Llacs Lleida – Vilanova de la Sal:

Fuente: fgc.cat

El billete del Tren dels Llacs se compra directamente a bordo. Un revisor pasa por los vagones durante el trayecto y es a él a quien debemos pagar el viaje. Atención a los despistados que quieran hacerse los suecos: pasará seguro.

El Tren dels Llacs ya no tiene el encanto retro de otras épocas, pero sigue siendo un tren espectacular. Sus enormes ventanales permiten disfrutar del paisaje como si fuéramos niños pegados al cristal. Además, circula con tracción diésel, ya que la línea no está electrificada. Un detalle que encantará a los aficionados al ferrocarril.

Nuestra parada fue Vilanova de la Sal. Y aquí empieza una de las grandes rarezas ferroviarias del día. La estación se encuentra prácticamente en mitad del bosque, mientras que el pueblo queda a varios kilómetros de distancia. Es una ubicación difícil de entender… salvo que seas senderista. En ese caso resulta perfecta. Seguramente es por gente como nosotros que el tren sigue deteniéndose aquí.

Y cuando decimos detenerse, hablamos literalmente. En Vilanova de la Sal hay que pulsar un botón para solicitar la parada. Si nadie lo hace, el tren continúa su camino sin contemplaciones.

Imágenes de la estación de Vilanova de la Sal en medio de la nada. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Para regresar tomamos de nuevo el Tren dels Llacs en Sant Llorenç de Montgai. La estación se encuentra en la parte más alta del pueblo y las vistas mientras esperamos el tren son sencillamente espectaculares.

Aunque lo mejor está por llegar. Junto al andén encontramos un poste coronado por una luz azul y un botón. Hay que pulsarlo para que la luz se encienda y el maquinista sepa desde la distancia que alguien quiere subir al tren. Porque sí, si nadie avisa, también puede pasar de largo. Maravilloso.

El poste con la luz azul que solicita la parada del tren en la estación de Sant Llorenç de Montgai. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Una vez de vuelta en Lleida, solo queda tomar el AVE hacia Barcelona. Llegamos cansados, llenos de polvo y absolutamente felices. Habíamos disfrutado de una gran ruta de senderismo, de algunos de los paisajes más bonitos de la Noguera y de una experiencia ferroviaria extraordinaria.

100 % Trendeviajes.

Tren dels Llacs Sant Llorenç de Montgai – Lleida:

Fuente: fgc.cat

AVE Lleida – Barcelona:

Fuente: renfe.com

La ruta: de Vilanova de la Sal a Sant Llorenç de Montgai pasando por el Cim de les Altures i la Cova del Tabac

Esta ruta de 22 kilómetros  puede dividirse perfectamente en tres partes muy diferenciadas. La primera es, sin ninguna duda, la mejor de todas y justifica por sí sola la excursión.

Nada más bajar del tren en Vilanova de la Sal comenzamos a caminar por un magnífico sendero que se dirige hacia la Cova del Tabac. El recorrido avanza entre riscos, barrancos y estrechos caminos perfectamente marcados que atraviesan un bosque típicamente mediterráneo. A medida que ganamos altura aparecen continuamente panorámicas espectaculares sobre el pantano de Camarasa y las montañas de la Serra del Montsec que lo rodean. De esas vistas que obligan a detenerse más veces de las necesarias para hacer fotos.

Preciosa imagen del Pantà de Camarasa poco después de iniciar la ruta. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Animados por el paisaje, decidimos improvisar sobre la marcha. A mitad de recorrido nos desviamos para ascender al Mont-roig o Cim de les Altures, una de las cimas incluidas en el reto dels 100 Cims de la FEEC, una propuesta que invita a los excursionistas a alcanzar algunas de las montañas más representativas de Cataluña a lo largo de su vida.

El rodeo alarga considerablemente la excursión, pero las vistas compensan con creces el esfuerzo. Desde la cima se obtienen magníficas panorámicas sobre el Congost de Mu y, además, durante toda la ascensión varias aves rapaces sobrevuelan nuestras cabezas aprovechando las corrientes térmicas. Uno de esos momentos que convierten una simple excursión en una jornada memorable.

Tres imágenes, desde lo alto del Cim de les Altures, con el Congost de Mu, un ave falconiforme y el Pantà de Camarasa, por este orden. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Aprovechamos el lugar para comer contemplando el paisaje. Sin embargo, el reloj ya empieza a jugar en nuestra contra. Tras el descanso retomamos la marcha y alcanzamos la Cova del Tabac aproximadamente una hora después de abandonar la cima.

TRACK DE LA RUTA ESTACIÓN FGC VILANOVA DE LA SAL – CIM DE LES ALTURES – COVA DEL TABAC

Imagen de la fácil (la foto engaña) grimpada final para acceder a la entrada de la Cueva del Tabac. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A partir de aquí los planes iniciales cambian. El sendero previsto para el descenso se encuentra en bastante mal estado y, viendo que el tiempo se nos echa encima, decidimos bajar por carretera hasta alcanzar la zona de la presa del embalse. Es entonces cuando comienza la segunda parte de la ruta, probablemente la menos atractiva de toda la jornada.

Nos esperan varios kilómetros por el arcén de la carretera C-13. Afortunadamente la vía es amplia, dispone de mucho espacio lateral y el tráfico no resulta excesivo, pero sigue siendo un tramo monótono. Además, una tormenta que amenaza cada vez más cerca nos anima a acelerar el paso.

Al llegar al Pont del Pastor abandonamos por fin el asfalto. Sin cruzar al otro lado del Segre enlazamos con una agradable pista de tierra que avanza junto al río. Comienza así la tercera y última etapa de la excursión.

Punto exacto donde abandonamos el asfalto y entramos en la cómoda pista que nos llevará hasta Sant Llorenç de Montgai. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Curiosamente, aunque este tramo resulta mucho más agradable que el anterior, también se nos hizo eterno. El cansancio acumulado, la amenaza constante de la tormenta, los kilómetros recorridos y la sensación de que el tren de regreso podía escaparse en cualquier momento generaron esa mezcla de agotamiento y adrenalina que, mientras la estás viviendo, no parece tan divertida… pero que recuerdas con una sonrisa unos días después.

Vista de Camarasa al otro lado del río Segre. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Dejamos el pueblo de Camarasa al otro lado del río y continuamos hacia Sant Llorenç de Montgai. Llegamos prácticamente a la carrera y con el tiempo justo para alcanzar la estación. Tan justo que apenas pudimos contemplar la belleza de este pequeño pueblo lacustre, que recorrimos a una velocidad muy poco compatible con el turismo.

TRACK DE LA RUTA COVA DEL TABAC – ESTACIÓN DE FGC DE SANT LLORENÇ DE MONTGAI

Foto a la carrera al entrar en Sant Llorenç de Montgai. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Lo que más lamentamos fue no disponer de media hora extra para sentarnos en alguna de las terrazas que se asoman al embalse y celebrar la jornada como corresponde: con unos huevos fritos, una buena chistorra y unas patatas. Esta vez no pudo ser.

Con la satisfacción de haber completado una gran ruta, aunque con la espina clavada de los huevos fritos, regresamos a casa utilizando de nuevo la impecable combinación ferroviaria que hace posible esta excursión. Una vez más, el tren demostraba ser el mejor compañero de viaje.

Imagen de los huevos fritos que comimos…al llegar a casa 😋. Foto de Jordi Ibáñez Insa.

La Cova del Tabac: una catedral de roca escondida en la Noguera

Y si pensabais que nos habíamos olvidado de contaros algo sobre la protagonista de la jornada, tranquilos. Antes de regresar a Sant Llorenç de Montgai todavía nos queda hablar de la impresionante Cova del Tabac.

Tres imágenes de la escalofriante Cova del Tabac de Camarasa. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Los últimos metros para alcanzar su entrada son tan espectaculares como la propia cavidad. El sendero se empina considerablemente y obliga a superar una pequeña grimpada ayudados por algunas cadenas fijadas a la roca. No tiene ninguna dificultad especial y puede realizarla prácticamente cualquier persona acostumbrada a caminar por la montaña.

Ahora viene el dato más importante de todo el artículo. La cueva está cerrada con una puerta metálica y un candado. No es que llegáramos fuera de horario ni que tuviéramos mala suerte. Es así siempre. Debido a los problemas de vandalismo sufridos durante años, el acceso está controlado por Espai Orígens, la entidad que gestiona el patrimonio de esta zona.

Para visitarla hay que solicitar previamente el acceso a través de su página web. Basta con indicar el día y la hora aproximada de la visita y recibiréis la combinación para abrir el candado. El sistema puede parecer peculiar, pero tiene toda la lógica del mundo teniendo en cuenta lo remoto del lugar. Lo que sí conviene dejar claro es que, sin esa contraseña, no podréis entrar.

Y sería una lástima.

La entrada impresiona. Mucho. Aunque casi tanto como las vistas que se disfrutan desde ella. Desde este balcón natural el valle del Segre se abre ante nuestros ojos y ofrece una de las panorámicas más espectaculares de toda la excursión.

Vistas extraordinarias desde la Cova del Tabac hacia el valle del Segre. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La cueva tampoco se queda atrás. La boca principal ronda los quince metros de anchura y cerca de veinte metros de altura, unas dimensiones que ya permiten imaginar lo que nos espera en el interior. Y es que las galerías se adentran varios centenares de metros dentro de la montaña.

Nosotros avanzamos solo unos pocos metros. La oscuridad se vuelve absoluta de forma sorprendentemente rápida y la sensación de estar entrando en las entrañas de la montaña da bastante respeto. Una linterna es prácticamente imprescindible, aunque la del móvil puede servir para una exploración básica.

En el interior se conservan pinturas rupestres, aunque nosotros fuimos incapaces de encontrarlas. Entre la emoción de la ruta, el tiempo que llevábamos caminando y el inevitable «miedito» que provoca avanzar hacia la oscuridad absoluta, decidimos no investigar demasiado.

Ahora sí. Cerramos de nuevo el candado, iniciamos el descenso y ponemos rumbo a Sant Llorenç de Montgai para completar una de esas excursiones que tardan muy poco en encontrar un hueco entre nuestras favoritas.

Porque seamos sinceros: una gran cueva, senderos espectaculares, paisajes increíbles, un tren que para en mitad del bosque si pulsas un botón y otro que pasa de largo si no avisas de que quieres subir… esto es, sin ninguna duda, 100 % Trendeviajes.