Camino del Ebro en Navarra: de Los Arcos a Lodosa a pie (primera etapa hacia el Mediterráneo)

Dos días caminando desde el Camino Francés hasta encontrar el Ebro

Aquí empieza realmente esta aventura.

Después de terminar el Camino Francés, sentimos que el viaje no podía acabar allí. La idea era sencilla y a la vez un poco loca: seguir caminando hasta el Mediterráneo atravesando la península de oeste a este.

Y para hacerlo, había que encontrar el mejor punto donde abandonar definitivamente el Camino de Santiago y empezar a buscar el Ebro. Ese lugar fue Los Arcos, en Navarra.

Este primer tramo de nuestro Camino del Ebro une Los Arcos con Lodosa en dos etapas y un viaje de tres días, haciendo noche en Mendavia y recorriendo un total de 33 km.

La primera jornada avanza por una Navarra agrícola y luminosa, de colinas suaves, campos abiertos y horizontes infinitos donde el cielo y la tierra parecen mezclarse constantemente.

Poco a poco el camino va buscando el Ebro, que aparece finalmente en Mendavia y se convierte desde ese momento en nuestro gran compañero de viaje rumbo al Mediterráneo.

La segunda etapa ya discurre junto al río, entre huertas y grandes campos de cultivo donde nunca faltan el buen producto ni la sensación de estar caminando por una tierra especialmente agradecida para el viajero.

Paisaje, luz y gastronomía. Navarra nunca falla.

Cómo llegar desde Barcelona al inicio del Camino del Ebro (sin coche)

Para iniciar esta aventura hacia el Mediterráneo nos desplazamos hasta Logroño el día antes de empezar a caminar.

Tocaba viaje exprés: trabajar por la mañana en Barcelona y salir por la tarde rumbo a La Rioja.

La combinación elegida fue alta velocidad hasta Zaragoza y, desde allí, tren regional hasta Logroño. Una conexión cómoda y bastante eficiente que nos permitió llegar todavía con tiempo de disfrutar de la ciudad.

Imagen del tren regional que une Zaragoza con Logroño y que tantas veces usaremos a lo largo de este proyecto. Foto de Carlos Garcia Delgado.

(Aquí puedes insertar tabla con horarios Barcelona → Zaragoza → Logroño)

Fuente: trainline.com
Fuente: renfe.com

Ya en Logroño aprovechamos para empezar el viaje como se merece: cena espectacular en la hamburguesería Burgerheim y noche de auténtico lujo en el Sercotel Calle Mayor, perfecto para descansar antes del inicio del camino.

Hamburguesería Burgheim de Logroño: comida de mucha calidad para empezar nuestro nuevo proyecto. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A la mañana siguiente, ya con calma y bien descansados, solo queda tomar el autobús hasta Los Arcos, punto elegido para enlazar el Camino del Norte con el Camino del Ebro rumbo al Mediterráneo.

Fuente: laestellesa.com

La vuelta desde Lodosa también encaja sorprendentemente bien en transporte público. Por la tarde, autobús hasta Logroño y desde allí tren directo hasta Barcelona, cuyo horario nos viene que ni pintado.

Fuente: jimenezmovilidad.es
Fuente: renfe.com

Primera etapa: de Los Arcos a Mendavia (16 km) entre colinas, cielos infinitos y espárragos navarros

TRACK ETAPA LOS ARCOS – MENDAVIA

A primera hora de la mañana tomamos el autobús desde la estación de Logroño y, en menos de una hora, ya estamos en Los Arcos listos para empezar a caminar hacia el Mediterráneo.

La salida del pueblo no es especialmente bonita, atravesando algunas infraestructuras bastante feas, pero el paisaje cambia muy rápido y termina sorprendiendo muchísimo.

Aparecen las suaves colinas navarras, los caminos perfectamente marcados, los horizontes infinitos y esos cielos enormes y cambiantes que convierten una etapa sencilla en una experiencia visual constante.

Imagenes de la fotogénica etapa de hoy entre Los Arcos y Mendavia. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Y, por supuesto, los campos de espárragos. Porque aquí el espárrago no es un cultivo más: es prácticamente una religión.

Campos de espárragos a la salida de Los Arcos. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La etapa resulta comodísima y muy agradable de caminar, llegando a Mendavia justo a la hora de comer.

Nuestra idea inicial era celebrar el inicio del proyecto con un homenaje gastronómico en el Restaurante La Galera, disfrutando de producto navarro como merece la ocasión. Pero una vez más aparece uno de esos problemas cada vez más habituales para quien viaja y come solo: aunque sea noviembre, miércoles, temprano y en un pueblo de apenas 3.000 habitantes… “no hay mesa”.

Afortunadamente terminamos encontrando un pequeño bar sin pretensiones, La Tau, donde nos atendieron con absoluta normalidad y donde pudimos comer algo tranquilamente, que a veces es todo lo que uno necesita.

Para dormir elegimos el Hostal Rural Villa de Mendavia, una opción amplísima, cómoda y especialmente práctica para el viajero a pie. Y menos mal que tenía cocina y comedor, porque tras comprobar el panorama hostelero del pueblo, acabamos haciendo parada estratégica en el supermercado antes de retirarnos a descansar.

Imágenes del más que correcto Hostal Rural Villa de Mendavia. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Segunda etapa: de Mendavia a Lodosa (17 km) siguiendo los meandros del Ebro

TRACK ETAPA MENDAVIA – LODOSA

La segunda jornada de este primer tramo recorre 17 km entre Mendavia y Lodosa. Salimos con un tiempo cambiante que, igual que el día anterior, aporta una luz espectacular al paisaje y hace todavía más agradable caminar por esta Navarra agrícola y abierta.

Imagen de la preciosa salida de Mendavia en dirección al río Ebro. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Poco después de dejar Mendavia alcanzamos por fin el Ebro. A partir de aquí la ruta empieza a jugar constantemente con los meandros del río, avanzando entre campos, caminos agrícolas y extensiones de viñedos que dejan claro que estamos en tierra de vinos.

La etapa es tranquila, cómoda y muy agradecida de caminar. Sin grandes desniveles ni complicaciones, perfecta para disfrutar simplemente del paisaje y del ambiente rural del valle.

Llegamos a Lodosa justo a la hora de comer y acertamos de lleno con la elección: el Hostal Restaurante Marzo.

Aquí encontramos algo que cada vez cuesta más ver. Cocina casera de verdad, servicio de los de antes y sensación de oficio auténtico. De esos sitios donde todavía se sirve una buena judía con patatas sin necesidad de reinventar nada.

Una maravilla sencilla y honestísima.

Comida simple y honesta en el Hostal Restaurante Marzo de Mendavia. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Como el autobús hacia Logroño sale bastante más tarde, aprovechamos para pasear tranquilamente por Lodosa. En otra época del año probablemente habríamos visto los famosos pimientos del piquillo secándose en los balcones, pero en noviembre tocó conformarse con otra sorpresa inesperada.

Y qué sorpresa.

Un antiguo taller mecánico lleno de azulejos y detalles de otro tiempo nos dejó completamente fascinados junto a la carretera principal del pueblo. Uno de esos rincones cotidianos que, sin esperarlo, terminan convirtiéndose en uno de los recuerdos más curiosos del viaje.

Imagen colorida de un taller mecánico de los que quedan pocos. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Otra parada imprescindible en Lodosa es la Pastelería García, donde los dulces y productos artesanos resultaron absolutamente espectaculares.

Imagen de una delicia de la Pastelería García de Lodosa junto al río Ebro. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Después de exprimir al máximo la experiencia lodosana, llega puntual el autobús hacia Logroño. Desde allí, tren regional hasta Zaragoza y finalmente alta velocidad hasta Barcelona.

Así terminan las dos primeras etapas de este Camino del Ebro.

Dos días de cielos infinitos, campos navarros, gastronomía, transporte público y mucho paisaje que nos dejaron con unas ganas enormes de seguir avanzando hacia el Mediterráneo.

Nuestras otras etapas del Camino del Ebro…