El Camino Francés por tramos: de Puente la Reina a Nájera en cinco etapas

De Navarra a La Rioja en transporte público (pero haciendo un poco de trampas)

El segundo tramo de nuestro Camino de Santiago nos llevará desde Puente la Reina hasta Nájera, en un recorrido de cinco etapas y de 101.7 kilómetros que abandona definitivamente el Pirineo navarro para adentrarse en tierras mucho más llanas y abiertas.

Atrás quedan las montañas, las vacas y los bosques húmedos. A partir de ahora el Camino cambia completamente de personalidad: llegan las pistas interminables entre campos, las largas rectas bajo el sol y esos cielos enormes que terminan convirtiéndose en una de las grandes señas de identidad del Camino Francés.

En esta ocasión repetiremos la fórmula de alojamiento fijo que tan bien nos funcionó en el primer tramo, aunque con una pequeña trampa logística: necesitaremos coche para llegar hasta nuestra base y también para desplazarnos cada día hasta el Camino. Hemos elegido una casa rural en Ollogoyen, un pequeño pueblo navarro apartado de la ruta jacobea, pero tremendamente tranquilo y perfecto para descansar después de cada etapa.

Imagen nocturna que refleja la tranquilidad que buscábamos al elegir Ollogoyen como nuestra base en este tramo del Camino. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Eso sí, entre etapas seguiremos moviéndonos principalmente en transporte público para mantener la esencia del viaje. Aquí merece una mención especial Autocares La Estellesa, que conecta gran parte del Camino de Santiago entre Pamplona y Logroño, y también Jiménez Movilidad, cuyos autobuses recorren el tramo entre Logroño y Burgos. Sin estas líneas regulares, organizar un Camino “por etapas” y con base fija como este sería muchísimo más complicado.

Este segundo tramo tiene además algunos puntos muy destacados: Estella, el monasterio de Irache y su curiosa fuente de vino, Los Arcos, Viana o la siempre animada Logroño, cuya entrada y salida resultan sorprendentemente agradables para tratarse de una gran ciudad.

Y, cómo no, también cruzaremos uno de los grandes hitos geográficos del norte peninsular: el Río Ebro, frontera simbólica entre Navarra y La Rioja y puerta de entrada a un paisaje dominado ya casi por completo por los viñedos.

El paso del río Ebro a la altura de la ciudad de Logroño. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Cómo llegar al tramo del Camino Francés entre Pamplona y Logroño desde Barcelona

Como ya comentamos anteriormente, en esta ocasión nos alojaremos en una tranquila población situada a unos 15 kilómetros de la ruta jacobea. Precisamente por ello, y debido a la ausencia de transporte público hasta nuestro alojamiento, excepcionalmente necesitaremos utilizar coche durante este tramo del viaje.

Imagen de nuestro coche, que nunca sale en las fotos, al llegar a Ollogoyen. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Aun así, este recorrido del Camino Francés entre Pamplona y Logroño puede realizarse perfectamente 100% en transporte público siempre que se elija un alojamiento situado directamente sobre la ruta.

La frecuencia y eficiencia de los autobuses de La Estellesa y Jiménez Movilidad facilitan muchísimo la logística entre etapas y permiten organizar el Camino con bastante comodidad.

Los horarios de los autobuses utilizados podéis encontrarlos en sus respectivas webs, que os dejamos a continuación:

• Tramo Pamplona – Logroño: laestellesa.com

• Tramo Logroño – Burgos: jimenezmovilidad.es

También os dejamos aquí los horarios de ida y vuelta de los trenes Barcelona-Pamplona y Barcelona-Logroño, para que podáis organizar fácilmente toda la logística del desplazamiento, en este caso, desde Barcelona.

Horarios de tren:

Fuente: renfe.com

Nuestra base fija en Ollogoyen: una auténtica casa rural navarra

¡Cómo nos gustan estos carteles de entrada a los pueblos! Foto de Carlos Garcia Delgado.

La razón de elegir Ollogoyen como base durante este segundo tramo del Camino fue muy sencilla: queríamos disfrutar de una semana de vacaciones alejados del bullicio, el ruido y el calor que desprenden las grandes ciudades en pleno verano. Las vacaciones están para disfrutarlas, no para sufrirlas.

Eso sí, esta elección tenía varios handicaps. El principal era la ausencia total de transporte público, algo que nos obligó a utilizar coche y a romper, en parte, los principios habituales de esta web. Pero también entendimos que esto forma parte de viajar: adaptarse, superar obstáculos logísticos y aceptar que, en ocasiones, una excepción puede ser la mejor solución. Un coche, un taxi, un barco o incluso una bicicleta pueden resolver a tiempo un problema que casi siempre acaba siendo de organización.

Además, tanto la ruta jacobea como las tiendas para avituallamiento quedaban relativamente alejadas. Para comprar provisiones teníamos que desplazarnos hasta Estella, algo que con coche resultó sencillo de solucionar.

La casa que elegimos fue probablemente una de las más auténticas en las que hemos estado nunca: Casa Rural Txandia. Y cuando decimos auténtica, lo decimos de verdad. Su decoración rural no era impostada ni diseñada para turistas: todo parecía conservarse tal y como había sido durante generaciones. Había un pozo dentro de la propia casa, gallinero, camas de otro siglo y hasta una llave de entrada gigantesca que pesaba casi medio kilo y apenas cabía en el bolsillo.

Uno de esos lugares que, más que alojamiento, forman ya parte del propio viaje.

Imágenes de la Casa Rural Txandia de Ollogoyen. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Etapa 1: de Puente la Reina a Estella (21,8 km)

Cartel de entrada a Estella, Lizarra en euskera. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La primera etapa de este tramo del Camino nos llevó desde Puente la Reina hasta Estella, en un árido recorrido de 21,8 kilómetros que marca perfectamente la transición entre el verde del Pirineo navarro y la llegada progresiva a las viñas de La Rioja.

Para la logística del día nos desplazamos primero en coche hasta Estella, donde dejamos el vehículo junto a un supermercado para poder avituallarnos al finalizar la etapa. Desde allí tomamos el autobús de las 8:45, que llega a Puente la Reina sobre las 9:10, una hora perfecta para comenzar a caminar sin que el sol apriete en exceso. Y es que los veranos peninsulares no dan tregua.

En esta primera etapa, lo más importante del recorrido lo marcan el inicio y el final. Tanto Puente la Reina como Estella son poblaciones 100% del Camino, con sus calles mayores largas, empedradas y atravesando de lado a lado los núcleos urbanos, recordándonos constantemente que esto no son simples calles, sino el propio Camino.

Entre ambas localidades, el paisaje no cambia: campos y más campos, pequeñas poblaciones y las primeras viñas que anuncian el próximo cambio de territorio. También empiezan a aparecer los pimientos colgados en los balcones, un detalle que nos recuerda que Navarra es también tierra de huerta y producto local.

Navarra: tierra de pimientos y de buena huerta. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Una etapa sencilla sin apenas desnivel, pero muy completa en sensaciones, que marca el inicio perfecto de este segundo tramo del Camino Francés.

Etapa 2: de Estella a Los Arcos (21,3 km)

Cartel de dirección a Los Arcos. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La segunda etapa de este tramo nos lleva desde Estella hasta Los Arcos, en un recorrido de 21,3 kilómetros y última jornada íntegramente por Navarra.

Seguimos con la misma dinámica paisajística del día anterior: campos y más campos intercalados con algunas extensiones de viñedos cada vez más grandes, señal inequívoca de que La Rioja se encuentra ya muy cerca.

Lo más destacado de la etapa aparece apenas tres kilómetros después de salir de Estella y no es otra cosa que el espectacular Monasterio de Irache. El conjunto monumental impresiona muchísimo y, personalmente, lo que más nos gustó fue su claustro.

Dos imágenes del monumental monasterio de Irache. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Pero si hay algo que convierte este lugar en una parada mítica del Camino es la famosa fuente situada junto al monasterio, de la que sale… ¡vino! Las bodegas Irache ofrecen este curioso servicio al peregrino que aparece mencionado prácticamente en todas las guías jacobeas.

Unos kilómetros más adelante cruzamos Villamayor de Monjardín, vigilado constantemente por el Castillo de San Esteban de Deyo situado en lo alto de la colina. Aunque no subimos hasta él, la imagen del pueblo dominado por la fortaleza resulta realmente espectacular.

Vistas de la bonita población de Villamayor de Monjardín. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Otra de las cosas que más llaman la atención a lo largo de estas etapas navarras son los pequeños autoservicios automáticos instalados en antiguos garajes o casas medio derruidas, algunos incluso con mesas y sillas para descansar. En tramos donde escasean bares y servicios, estos improvisados puntos de avituallamiento se convierten en auténticos oasis para el peregrino.

Imagen de un local de avituallamiento, de los muchos que hay en esta ruta. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y casi sin darnos cuenta llegamos a Los Arcos, una población ya algo más grande y que, además, será nuestro futuro punto de conexión con el Camino del Ebro, ruta que iniciaremos una vez finalizado el Camino Francés.

La vuelta a Estella la realizamos nuevamente en autobús, esta vez en el servicio de las 17:05, donde habíamos dejado el coche por la mañana antes de comenzar la etapa. Desde allí regresamos tranquilamente a Ollogoyen después de una jornada sencilla, pero muy disfrutona.

Etapa 3: de Los Arcos a Logroño (27,9 km)

La tercera etapa de este tramo nos lleva desde Los Arcos hasta Logroño, en una jornada larguísima de 27,9 kilómetros en la que finalmente cruzamos a La Rioja apenas unos metros antes de llegar a la ciudad de Logroño.

Iniciamos el tramo bien entrada la mañana, tras coger el autobús de las 11:00 desde Estella en dirección a Los Arcos, punto de inicio de la etapa de hoy. A partir de ahí, el paisaje ya cambia claramente: los secos campos de cultivo dan paso progresivamente a un entorno dominado por viñedos, cada vez más presentes conforme avanzamos hacia el valle del Ebro.

Los Arcos, inicio de nuestra etapa de hoy. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A media etapa atravesamos Viana, un pueblo monumental con mucho encanto que marca uno de los puntos intermedios más interesantes del recorrido antes de la entrada definitiva en tierras riojanas.

Imágenes de la monumental Viana, a medio camino de la etapa de hoy. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Pero si hay algo que hace especial esta etapa es la llegada a Logroño, una de las cinco grandes ciudades del Camino Francés. El acceso es especialmente agradable, cruzando el Puente de Piedra sobre el Río Ebro y entrando directamente al casco histórico sin necesidad de atravesar polígonos ni zonas periféricas, algo que siempre se agradece en una etapa larga.

Justo antes de alcanzar la ciudad aparece uno de los grandes “hits” del Camino: Felisa, Higos, agua y amor.

Este conocido punto de avituallamiento, mencionado en casi todas las guías, consiste en una pequeña casita de campo junto a una gran higuera que desde hace años acoge a los peregrinos. En sus inicios, Felisa ofrecía simplemente higos, agua y conversación; hoy, sus herederos han ampliado la oferta con bebidas, café, comida, pequeños recuerdos, imanes, peluches e incluso el preciado sello para la credencial del peregrino (por cierto no os perdáis esta web clicando en el enlace 😳).

Felisa: Higos, agua y amor a escasos metros de llegar a Logroño. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Sin más, llegamos a Logroño y, como en cada etapa de este tramo, tomamos el autobús de regreso hacia Estella (en este caso el de las 20:00), que tan útil nos está resultando en toda esta parte del Camino.

Etapa 4: de Logroño a Navarrete (12,8 km)

A la salida de Logroño está el famoso monumento a la Valvanerada, popular marcha nocturna, que se celebra anualmente en La Rioja. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La cuarta etapa de este tramo es también la más corta: apenas 12,8 kilómetros entre Logroño y Navarrete. El cansancio acumulado de los días anteriores y el intenso calor veraniego de esta zona (que cuando aprieta, lo hace de verdad) nos llevaron a dividir la etapa completa hasta Nájera en dos jornadas más llevaderas.

La salida de Logroño no es especialmente agradable, ya que el Camino atraviesa varios barrios periféricos de la capital riojana antes de alcanzar zonas más abiertas. Afortunadamente, poco después aparece uno de los rincones más agradables del día: Parque de La Grajera.

Tres estampas de lo mejor de la etapa de hoy: el Parque de la Grajera. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Este conocido espacio natural, muy frecuentado por los logroñeses, ofrece grandes praderas, abundante arbolado e incluso un lago, convirtiendo el inicio de la etapa en algo más que un simple trámite para abandonar la ciudad.

Como venía siendo habitual durante este tramo, nos desplazamos por la mañana desde Estella utilizando nuestro inseparable autobús de La Estellesa, con salida a las 11:00 y llegada a Logroño poco antes de comenzar la caminata.

La vuelta, sin embargo, resulta algo más compleja. A partir de Navarrete debemos empezar a utilizar los servicios de Jiménez Movilidad, que será nuestra gran aliada logística durante las próximas etapas riojanas. El regreso requiere combinar dos autobuses: primero desde Navarrete hasta Logroño y, una vez allí, enlazar con el servicio de La Estellesa hacia Estella.

La combinación que mejor encajó en nuestro caso fue la siguiente:

Navarrete
Ctra. Logroño
18.21
Logroño
Labrador
18.40
Logroño
Est. autobuses
20.00
Estella21.00

Una etapa corta, sencilla y muy útil para recuperar fuerzas antes de afrontar la última jornada de este segundo tramo del Camino Francés.

Sorpresa a mitad de la etapa de hoy: un Toro de Osborne se acerca a saludarnos. Foto de Carlos Garcia Delgado.
Imagen del final de etapa con Navarrete al fondo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Etapa 5: de Navarrete a Nájera (17,9 km)

La quinta y última etapa de este segundo tramo del Camino Francés nos lleva desde Navarrete hasta Nájera, en una jornada de 17,9 kilómetros que pone el broche final a nuestro recorrido entre Puente la Reina y Nájera.

Al encontrarnos ya bastante alejados de nuestra base fija en Ollogoyen, la logística de esta etapa es la más compleja de todo el viaje. Tanto para llegar al punto de inicio como para regresar al alojamiento es necesario encadenar dos autobuses en cada sentido. No es la opción más cómoda del mundo, pero sí una combinación perfectamente viable para quienes quieran recorrer este tramo sin necesidad de cambiar de alojamiento cada día.

Horarios utilizados en la etapa de hoy:

Estella07.45
Logroño08.40
Logroño09.30
Navarrete09.38
Nájera17.30
Logroño18.00
Logroño20.00
Estella21.00

La etapa de hoy es, probablemente, la más vitícola de todo el Camino recorrido hasta ahora. Kilómetros y kilómetros de viñedos acompañan al peregrino durante buena parte de la jornada, formando un paisaje uniforme pero muy representativo de estas tierras riojanas.

Imágenes de la etapa de hoy (los más observadores os habréis dado cuenta de que las fotos están hechas en invierno en lugar del verano…pero es que hemos estado varias veces en este tramo y estas fotos son mucho mejores 🤪). Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Se trata de una etapa con poca sustancia monumental y escasas variaciones paisajísticas. Aquí el objetivo es avanzar sin pausa, disfrutando del ritmo pausado de la caminata y de los interminables campos de viñas que se extienden hasta el horizonte.

Otro compañero constante durante gran parte del recorrido es el ruido de la autovía A-12, siempre presente en la distancia y recordándonos que, aunque caminemos por una ruta milenaria, el mundo moderno nunca queda demasiado lejos.

Finalmente alcanzamos Nájera, una población bastante más monumental y agradable de lo que habíamos encontrado durante las últimas horas de marcha. Sus calles, el ambiente jacobeo y su patrimonio histórico aportan ese punto de interés que la etapa necesitaba para despedirse por todo lo alto.

Imágenes de Nájera, ciudad bastante más monumental de lo que esperábamos. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Con la llegada a Nájera damos por concluido este segundo tramo del Camino Francés. Cinco etapas, más de cien kilómetros recorridos y una transición perfecta entre la Navarra más rural y la Rioja de los viñedos. Desde aquí regresamos nuevamente hacia Estella y, posteriormente, a nuestra tranquila base en Ollogoyen con la satisfacción de haber completado otro objetivo más y, por supuesto, con ganas de continuar caminando hacia el oeste en el próximo tramo.

Nuestros otros viajes por el Camino de Santiago por tramos y en transporte público…