Mola de Colldejou en tren desde Barcelona: excursión circular por la Serra de Llaberia y visita a Falset

Un día en la Mola de Colldejou: senderismo, tren, gastronomía y vino en una escapada perfecta por Tarragona

Si buscas una excursión diferente para hacer en un solo día desde Barcelona, la subida a la Mola de Colldejou es una de las mejores opciones de las comarcas de Tarragona.

Esta espectacular montaña, situada en plena Serra de Llaberia, ofrece unas vistas extraordinarias sobre la Costa Daurada, el Priorat y las montañas del interior.

La ruta que proponemos tiene además varios ingredientes que la hacen especialmente atractiva: se puede realizar íntegramente en transporte público, es circular para volver cómodamente al punto de inicio y combina naturaleza, adrenalina, patrimonio y gastronomía.

Tras coronar la Mola de Colldejou, y comer de lujo en La Torre de Fontaubella, todavía queda tiempo para acercarse a Falset, la capital del Priorat, donde podremos visitar una de sus cooperativas y comprar vino directamente de los productores de una de las regiones vinícolas más prestigiosas de Catalunya.

Una excursión completa que demuestra que no hace falta coche para disfrutar de una gran jornada de senderismo y descubrir algunos de los rincones más interesantes de la montañas de Tarragona.

Logística de la excursión: una escapada completa en tren desde Barcelona

Estación de Marçà Falset inicio de la ruta de hoy. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Una de las grandes ventajas de esta excursión es que puede realizarse íntegramente en transporte público desde Barcelona. No hace falta coche y las conexiones encajan sorprendentemente bien para disfrutar de una jornada muy completa entre montaña, gastronomía y enoturismo.

El día comienza temprano tomando un tren desde Barcelona Sants hasta la estación de Marçà Falset, de la antigua línea de ferrocarril entre Barcelona y Madrid. Tras unas dos horas de viaje llegamos al punto de inicio de la excursión.

Fuente: renfe.com

Desde la estación emprendemos una ruta semicircular que nos llevará hasta la cima de la Mola de Colldejou, una de las montañas más emblemáticas de la Serra de Llaberia. Tras disfrutar de las vistas desde la cumbre, descendemos por la vertiente opuesta hasta llegar al pueblo de la Torre de Fontaubella, donde aprovechamos para hacer una parada y comer tranquilamente.

Después de la comida todavía nos queda un último tramo muy sencillo. Caminaremos unos pocos kilómetros por una carretera local con muy poco tráfico hasta alcanzar la estación de Pradell, donde finaliza la ruta senderista.

Tres imágenes de la solitaria estación de Pradell, en medio de la nada. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Sin embargo, la jornada todavía guarda una última sorpresa. En lugar de regresar directamente a Barcelona, tomamos un tren desde Pradell hasta Marçà Falset. Allí enlazamos con el autobús que conecta la estación con el centro de Falset, la capital del Priorat.

Fuente: renfe.com
Fuente: autocarsdomenech.cat

Falset es el lugar perfecto para poner el broche final a la excursión. Podemos pasear por sus calles, disfrutar de su ambiente y acercarnos a alguna de sus cooperativas para comprar vino directamente a los productores locales. Una oportunidad excelente para llevarnos a casa un recuerdo de una de las regiones vinícolas más prestigiosas de Catalunya.

Tras la visita regresamos en autobús a la estación de Marçà Falset y tomamos el tren de vuelta a Barcelona Sants, completando así una de las escapadas en transporte público más completas que pueden hacerse en un solo día desde la capital catalana.

Fuente: renfe.com

¿Cuánto cuesta esta excursión?

Otro de los puntos fuertes de esta propuesta es su excelente relación calidad-precio. Entre los billetes de tren y autobús, el coste del transporte ronda los 30 euros por persona. A esto podemos añadir una comida completa en la Torre de Fontaubella por unos 20 euros y reservar otros 20 euros para comprar algunas botellas de vino en una cooperativa de Falset.

En total, estamos hablando de una jornada de senderismo, gastronomía, visita cultural y enoturismo por unos 70 euros por persona. Una cifra difícil de igualar para una escapada tan completa y variada desde Barcelona.

La ruta a la Mola de Colldejou: una cima espectacular y una bajada inolvidable

Espectacular imagen llegando a la cima de la Mola de Colldejou. Foto de Jordi Ibáñez Insa.

La excursión a la Mola de Colldejou es una de las rutas más completas y emocionantes que pueden realizarse en la Serra de Llaberia. A lo largo de casi 14 kilómetros y con más de 600 metros de desnivel acumulado, recorreremos algunos de los paisajes más impresionantes del interior de Tarragona.

La ruta comienza de forma tranquila, aunque pronto empieza una subida constante que nos acompañará durante buena parte de la jornada. Afortunadamente, la pendiente nunca llega a ser excesiva y el ascenso resulta bastante cómodo para cualquier senderista acostumbrado a caminar por montaña.

La subida nos permite contemplar la Serra de Llaberia en todo su esplendor. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A medida que ganamos altura, las vistas se vuelven cada vez más espectaculares. La Mola de Colldejou, con sus 922 metros de altitud, constituye una auténtica atalaya natural sobre el sur de Catalunya. Desde su cima es posible contemplar buena parte de la Costa Daurada, desde Tarragona hasta el Delta de l’Ebre en los días más despejados. El panorama hacia el interior tampoco decepciona, con magníficas vistas sobre el conjunto de la Serra de Llaberia y la cercana Miranda de Llaberia, fácilmente reconocible por el gran radar meteorológico que corona su cima.

Panorámica de la Costa Daurada y de la población que da nombre a la Mola: Colldejou. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Tras alcanzar la cumbre llegamos a uno de los puntos más singulares de la excursión. La Mola de Colldejou forma parte de la lista de los 100 Cims de la FEEC y conserva restos de las guerras carlistas. Estas antiguas construcciones de piedra, castigadas por el paso del tiempo y el aislamiento de la montaña, crean una atmósfera casi fantasmagórica que añade personalidad a un lugar ya de por sí espectacular.

Imagen de las construcciones carlinas de la cima de la Mola de Colldejou. Foto de Carlos Garcia Delgado.
Imagen fantasmagórica de la cima al aparecer la niebla. Foto de Jordi Ibáñez Insa.

Sin embargo, lo mejor (o lo peor, según se mire) todavía está por llegar.

El descenso se realiza por la famosa Canal del Mig, una estrecha grieta que corta la montaña y que, vista desde arriba, parece prácticamente imposible de bajar. La canal presenta algunos tramos muy verticales que obligan a avanzar despacio y con precaución. La sensación es intensa y puede imponer respeto, especialmente a quienes no estén acostumbrados a este tipo de terrenos.

Aun así, la bajada no presenta grandes dificultades técnicas si se afronta con calma. Las caídas en altura son poco probables, pero resulta imprescindible llevar bastones, un buen calzado de montaña y extremar la atención durante los pasos más empinados. Precisamente esta combinación de aventura, emoción y seguridad razonable es lo que convierte a la Canal del Mig en uno de los lugares más memorables de toda la Serra de Llaberia.

Imagen del inicio de la Canal del Mig, único camino de bajada para llegar a La Torre de Fontaubella. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Poco a poco la canal se abre y, al fondo, aparece la Torre de Fontaubella, que nos ha acompañado durante gran parte del descenso como referencia visual. Allí termina la parte más montañera de la jornada y llega el momento de disfrutar de una merecida comida.

Panorámica de La Torre de Fontaubella con la Mola de Colldejou cubierta por las nubes. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Desde la Torre de Fontaubella únicamente queda una corta caminata por una carretera local con tráfico prácticamente inexistente hasta la estación de Pradell. Allí concluye oficialmente la excursión senderista antes de continuar la jornada con la visita a Falset, poniendo fin a una ruta tan variada como emocionante por una de las sierras más desconocidas y sorprendentes de Tarragona.

Cartel del recorrido inverso a nuestra ruta en La Torre de Fontaubella. Foto de Carlos Garcia Delgado.

TRACK DE LA RUTA A LA MOLA DE COLLDEJOU

Dónde comer y qué vinos comprar: dos paradas imprescindibles en la Torre de Fontaubella y Falset

Después de la exigente ruta por la Serra de Llaberia, y especialmente tras la emocionante bajada por la Canal del Mig, la llegada a la Torre de Fontaubella fue poco menos que un oasis en mitad del camino.

En una población tan pequeña, con apenas unas calles tranquilas y un ambiente pausado que parece resistirse al paso del tiempo, no esperábamos encontrar una experiencia gastronómica tan agradable como la que nos aguardaba en el restaurante El Cafè de la Torre.

La sorpresa comienza incluso antes de entrar. Desde el exterior parece que apenas haya nada, pero el secreto se encuentra en el piso superior, al que se accede por una discreta escalera. La sensación al cruzar la puerta es la de entrar en casa de alguien. Un ambiente acogedor, cercano y auténtico, donde la hospitalidad es tan importante como la comida.

Y la comida merece una mención especial. Hablar de cocina casera se queda corto. En nuestra visita invernal, después de varias horas caminando y soportando el frío de la montaña, una escudella i carn d’olla espectacular nos devolvió la energía y el ánimo. De esas comidas que reconcilian con el mundo y que, por sí solas, ya justificarían una visita al pueblo.

Imágenes de El Cafè de la Torre y su escudella. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Con el espíritu reconfortado y el estómago lleno, continuamos la aventura improvisando una última escapada. Aunque pueda parecer lo contrario, en Tren de Viajes nos encanta dejar espacio para la improvisación cuando los horarios lo permiten. Por eso decidimos tomar el tren en dirección contraria a Barcelona y acercarnos hasta Falset.

La capital del Priorat nos recibió con una tranquilidad absoluta. Quizá fuera por tratarse de un día laborable de invierno, pero la sensación era la de encontrarnos en una población detenida en el tiempo, alejada del ritmo frenético de las grandes ciudades. Un lugar perfecto para pasear sin prisas y descubrir rincones con calma.

Dos imágenes de Falset, donde se puede apreciar la tranquilidad que se respira. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Fue precisamente durante este paseo cuando encontramos la Agrobotiga Cooperativa Falset Marçà, una visita que terminó convirtiéndose en uno de los grandes aciertos de la jornada. Allí nos asesoraron con gran amabilidad sobre los diferentes vinos de la denominación de origen Priorat y las opciones que mejor podían encajar con nuestros gustos.

Finalmente nos decidimos por varios vinos de la gama Ètim, una marca ampliamente conocida en Catalunya y que puede encontrarse también en tiendas y supermercados, pero que adquiere un valor especial cuando se compra directamente en la tierra donde nace. Tras probarlos, no tenemos ninguna duda en recomendarlos.

Con algunos kilos más que al salir de Barcelona (culpa compartida entre la magnífica comida de la Torre de Fontaubella y la bolsa cargada con tres botellas de vino) regresamos a la estación para emprender el viaje de vuelta.

Así concluimos una jornada memorable por las montañas de Tarragona. Una excursión que nos permitió disfrutar de paisajes espectaculares, una ruta de senderismo emocionante, una gastronomía excelente y algunos de los mejores vinos de Catalunya. Una combinación difícil de superar para una escapada de un solo día en transporte público desde Barcelona.

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