Camí de Cavalls del sur de Menorca: de Sant Tomàs a Ciutadella en 3 etapas (viaje de 4 días sin coche)

41 km por las mejores calas del sur de Menorca

En este artículo os contamos con todo detalle el primero de los dos viajes en los que recorrimos el Camí de Cavalls Sur de Menorca. Entre ambos completamos las cinco etapas que unen Maó con Ciutadella, pero en esta ocasión nos centraremos en el tramo comprendido entre Sant Tomàs y Ciutadella, posiblemente el sector más espectacular de toda la costa sur de la isla.

Las puestas de sol en la costa sur de Menorca son un espectáculo que no te puedes perder. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Este viaje tuvo una duración de cuatro días, aunque únicamente caminamos durante tres jornadas. El primer día lo dedicamos al desplazamiento desde Barcelona hasta Menorca. Después de trabajar por la mañana, tomamos un vuelo a última hora de la tarde y, gracias a la buena combinación de autobuses, llegamos esa misma noche a Ciutadella, donde nos alojamos para comenzar a caminar al día siguiente. El cuarto y último día, tras finalizar la tercera etapa, regresamos directamente al aeropuerto para volar de nuevo a Barcelona.

En total recorrimos 41 kilómetros, distribuidos en las siguientes etapas. Tened en cuenta que el sentido de cada etapa no es casual, sino que está pensado para aprovechar al máximo las conexiones de autobús y facilitar la logística del viaje.

Etapa 1: Cala Galdana – Sant Tomàs (10 km)

Etapa 2: Cala Galdana – Cala en Bosc (17 km)

Etapa 3: Cala en Bosc – Ciutadella (14 km)

Nos encontramos ante el tramo más salvaje y menos urbanizado del sur de Menorca, un recorrido que atraviesa algunas de las calas más famosas de la isla, con playas de arena blanca, aguas cristalinas de color turquesa, pinares y espectaculares acantilados. Sin duda, una de las zonas más bonitas del Camí de Cavalls.

Además, la logística es uno de sus grandes atractivos. Gracias a la red de autobuses, durante gran parte del año es posible desplazarse cómodamente desde Ciutadella hasta Cala Galdana, Cala en Bosc y otras urbanizaciones del sur, lo que permite recorrer estas etapas sin necesidad de disponer de coche.

Durante este viaje nos alojamos en un hotel situado en una tranquila cala a las afueras de Ciutadella. Su ubicación resultó muy práctica, ya que se encontraba relativamente cerca de la estación de autobuses, desde donde cada mañana iniciábamos nuestros desplazamientos hacia el comienzo de la etapa. Más adelante os enseñaremos el alojamiento y explicaremos por qué nos pareció una opción muy recomendable para recorrer esta parte del Camí de Cavalls.

Cómo llegar desde Barcelona a Ciutadella para recorrer el Camí de Cavalls

Llegar hasta Menorca para disfrutar de unos días de senderismo es mucho más fácil (y económico) de lo que mucha gente imagina. Desde Barcelona hay varios vuelos diarios con destino a la isla, especialmente durante la temporada alta, aunque en los meses de otoño e invierno la frecuencia se reduce ligeramente. En nuestro caso, elegimos volar con Vueling, la compañía que ofrece el mayor número de conexiones entre Barcelona y Menorca.

Llegar a Menorca en avión y no mirar por la ventanilla es un pecado capital. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Como el primer día trabajábamos por la mañana, escogimos un vuelo a última hora de la tarde. En menos de una hora aterrizamos en el aeropuerto de Menorca, situado junto a Maó, lo que nos permitió llegar esa misma noche a nuestro alojamiento en Ciutadella y comenzar a caminar al día siguiente sin perder ninguna jornada de senderismo.

Además, viajar fuera del verano tiene otra gran ventaja: el precio. Reservando con algo de antelación es habitual encontrar vuelos por unos 20 € por trayecto, lo que convierte a Menorca en un destino sorprendentemente asequible para una escapada de varios días.

Una vez en el aeropuerto, la única pequeña complicación es que no existe un autobús directo hasta Ciutadella. Sin embargo, la solución es muy sencilla: primero hay que tomar la línea L10 de la empresa Autocares Torres hasta la estación de autobuses de Maó y, desde allí, enlazar con la línea L1 de TMSA, que cruza la isla hasta Ciutadella. Aunque sobre el papel pueda parecer un recorrido algo complejo, en la práctica resulta muy cómodo y rápido.

Esta fue la combinación de horarios que nosotros elegimos para realizar el viaje. Existen otras opciones de vuelos y autobuses a lo largo del día, especialmente durante la temporada alta, pero esta era la que mejor se adaptaba a nuestras necesidades, ya que nos permitió trabajar durante la mañana, viajar por la tarde y empezar a caminar al día siguiente.

Fuente: ChatGPT

Para el regreso seguimos una planificación muy similar. Tras finalizar la tercera y última etapa del recorrido, regresamos en autobús hasta Maó, enlazamos con la línea que conduce al aeropuerto y tomamos un vuelo de última hora de la tarde con destino a Barcelona.

Fuente: ChatGPT

Sin duda, uno de los aspectos que más nos sorprendió de este viaje fue comprobar lo fácil, cómodo y barato que resulta hacer senderismo en Menorca durante la temporada baja. Lejos de las aglomeraciones del verano, los senderos se disfrutan con mucha más tranquilidad, las temperaturas son ideales para caminar y tanto los vuelos como los alojamientos tienen precios muy atractivos.

Para que os hagáis una idea, todo el transporte de ida y vuelta (vuelos y los cuatro trayectos en autobús entre el aeropuerto, Maó y Ciutadella) nos costó únicamente 65 € por persona durante el mes de octubre. Y lo mejor de todo es que no se trata de una oferta excepcional: reservando con un poco de antelación es relativamente fácil encontrar precios muy similares.

Si disponéis de cuatro días libres y un presupuesto muy ajustado, recorrer el Camí de Cavalls es una escapada difícil de igualar. Pocos lugares permiten disfrutar de un sendero costero tan espectacular, con algunas de las playas más bonitas del Mediterráneo, una logística tan sencilla y un coste tan reducido.

Dónde alojarse en Ciutadella para recorrer el Camí de Cavalls

Las increíbles vistas desde nuestra habitación en el Hotel Mar Blava & Cala Blanca. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Para este viaje decidimos alojarnos en Ciutadella, ya que nos parecía la mejor base para recorrer estas tres etapas del Camí de Cavalls utilizando el transporte público. Buscábamos un lugar tranquilo, con encanto y, sobre todo, bien comunicado con la estación de autobuses, desde donde cada mañana comenzaríamos nuestras rutas. Finalmente nos decidimos por el Hotel Mar Blava & Cala Blanca, una elección que resultó ser todo un acierto.

El hotel se encuentra junto a la Cala des Degollador, conocida por los habitantes de Ciutadella como Sa Platja Gran, una pequeña cala situada a escasos 10 o 15 minutos andando tanto del centro histórico como de la estación de autobuses. Gracias a esta ubicación pudimos movernos siempre a pie, sin necesidad de taxis ni de coche, algo que facilitó muchísimo la logística del viaje.

La Cala des Degollador nos encantó desde el primer momento. Aunque está situada muy cerca del puerto donde atracan los ferris, conserva un ambiente muy tranquilo y acogedor. Es una cala estrecha, de aguas increíblemente limpias y transparentes, muy apreciada por la gente de Ciutadella, que la utiliza con frecuencia como playa urbana. Sin duda, fue uno de esos lugares que descubrimos casi por casualidad y que acabaron convirtiéndose en uno de los grandes recuerdos del viaje.

El Hotel Mar Blava & Cala Blanca es un establecimiento sencillo, de esos que recuerdan a los hoteles familiares de la Costa Brava de hace unas décadas. No encontraréis un hotel moderno ni de diseño, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Las habitaciones son cómodas, todo estaba impecablemente limpio y el trato recibido por parte del personal fue excelente durante toda la estancia.

Nuestra habitación en el Hotel Mar Blava & Cala Blanca: sencilla, cómoda y muy acogedora. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Otro de los grandes aciertos fue el desayuno. Nosotros lo teníamos incluido y nos pareció extraordinario: abundante, variado y con ese aire de los desayunos de antes, preparados con mimo y sin prisas.

Pero si hubo algo que convirtió nuestra estancia en inolvidable fueron las vistas desde la habitación. Desde la ventana contemplábamos toda la Cala des Degollador y el mar abierto. Cada tarde, al regresar de las etapas, nos esperaba un espectáculo difícil de describir: la puesta de sol cayendo justo al final de la cala, sobre el Mediterráneo, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rojizos. Fue uno de esos momentos capaces de dejarte completamente absorto, de los que cuesta apartar la mirada. Una auténtica maravilla.

Las puestas de sol de Sa Platja Gran, en Ciutadella, son de otro mundo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Otro aspecto que nos convenció fue su excelente relación calidad-precio. Al viajar durante el mes de octubre conseguimos una tarifa realmente económica, algo que hace todavía más recomendable este alojamiento para quienes visiten Menorca fuera de la temporada alta.

Como único inconveniente, hay que tener en cuenta que en los alrededores apenas hay servicios abiertos durante la temporada baja. Si queréis cenar, comprar algo o simplemente dar un paseo por un ambiente con más vida, tendréis que acercaros al centro de Ciutadella. Afortunadamente, el paseo apenas dura unos minutos y resulta muy agradable.

En definitiva, fue un alojamiento que volveríamos a elegir sin pensarlo. Su ubicación junto al mar, la tranquilidad del entorno, el magnífico desayuno, las impresionantes puestas de sol y la cercanía tanto al centro de Ciutadella como a la estación de autobuses lo convierten en una opción excelente para recorrer el Camí de Cavalls sin necesidad de alquilar un coche.

Etapa 1: de Cala Galdana a Sant Tomàs (10 km)

La primera jornada de este viaje recorre los 10 kilómetros que separan Cala Galdana de Sant Tomàs. Aunque no se trata de una etapa especialmente larga, el constante sube y baja, característico de este tramo del Camí de Cavalls, hace que resulte más exigente de lo que puede parecer. Barrancos, torrentes y pequeñas calas obligan a ganar y perder altura continuamente, ofreciendo algunos de los paisajes más espectaculares y salvajes del sur de Menorca.

La logística, una vez más, es muy sencilla gracias al transporte público. Desde la estación de autobuses de Ciutadella tomamos la línea L52 de TMSA, que sale a las 10:40 y llega a Cala Galdana a las 11:10. Por poco más de 3 €, el autobús nos deja cómodamente en el inicio de la etapa.

Cala Galdana es uno de esos lugares que nunca deja indiferente. Tiene tantos admiradores como detractores. Situada en el espectacular Barranc d’Algendar, esta gran urbanización fue construida antes de que Menorca fuera declarada Reserva de la Biosfera. El crecimiento urbanístico ocupa prácticamente todo el fondo del barranco y deja muy poco espacio para la naturaleza. Especialmente llamativo resulta el enorme hotel que domina el paisaje, uno de los edificios más altos de toda la isla, encajonado en pleno barranco.

Cala Galdana, una playa que no deja indiferente a nadie. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Sin embargo, para el visitante es fácil entender por qué sigue siendo uno de los destinos turísticos más populares de Menorca. La playa es amplia, de aguas tranquilas y cristalinas, y la urbanización dispone de todo tipo de servicios.

Imagen de las aguas calmadas y cristLas aguas tranquilas y cristalinas de Cala Galdana atraen cada año a miles de familias. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Sin perder tiempo iniciamos la ruta cuanto antes. Apenas abandonamos las últimas casas, el sendero se adentra en un frondoso bosque mediterráneo que, en pocos minutos, nos conduce hasta Cala Mitjana. Contemplar esta cala en octubre, prácticamente desierta, es una auténtica maravilla. No tiene absolutamente nada que ver con la imagen que ofrece durante el verano, cuando la arena queda completamente cubierta de toallas y hasta las rocas que rodean la playa se llenan de bañistas. Visitarla fuera de temporada permite disfrutar de toda su belleza natural.

Imagen de la solitaria Cala mitjana en un día del mes de Octubre. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A partir de aquí comienza uno de los tramos más inhóspitos de toda la costa sur. El camino atraviesa un entorno denso, silencioso y prácticamente deshabitado, enlazando algunas de esas pequeñas calas que pasan desapercibidas para la mayoría de visitantes. Cala Trebalúger y Cala Escorxada son dos auténticas joyas escondidas. Su acceso únicamente es posible caminando o por mar, lo que mantiene alejadas a las grandes masas de turistas y permite descubrir una Menorca mucho más auténtica y tranquila.

La etapa finaliza en la playa de Binigaus, antesala de la urbanización de Sant Tomàs. Se trata de una playa muy apreciada por los menorquines, amplia, accesible y con un entorno paisajístico extraordinario. Si el estado del mar lo permite, os recomendamos acercaros nadando hasta el illot de Binicodrell, un pequeño islote situado frente a la playa que ofrece un excelente lugar para practicar snorkel y disfrutar de unas aguas cristalinas.

Imagen lejana de s’illot de Binicodrell en la playa de Binigaus. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Desde Binigaus solo queda un agradable paseo hasta la zona turística de Sant Tomàs, donde damos por finalizada la primera etapa. Para regresar a Ciutadella tomamos la línea L72 de TMSA, con salida a las 18:10 y llegada a las 19:10, por un precio de algo más de 5 €.

Esta primera jornada resume perfectamente lo que encontraremos durante el resto del viaje: algunos de los paisajes costeros más espectaculares de Menorca, calas prácticamente vírgenes y, al mismo tiempo, ejemplos muy evidentes del fuerte desarrollo urbanístico que experimentó parte del litoral antes de la protección de la isla.

ENLACE AL TRACK DE LA RUTA CALA GALDANA – SANT TOMÀS

Etapa 2: de Cala Galdana a Cala en Bosc (17 km)

La segunda etapa recorre los 17 kilómetros que separan Cala Galdana de Cala en Bosc, un recorrido que, al igual que la jornada anterior, discurre en gran parte junto al mar, ofreciendo continuamente magníficas panorámicas de la costa sur de Menorca. Sin embargo, esta jornada tiene un atractivo añadido: reúne algunas de las playas más famosas y espectaculares de toda la isla.

De Cala Galdana a Cala en Bosc: el tramo donde el Camí de Cavalls se acerca más al mar. Foto de Carlos Garcia Delgado.

La logística vuelve a ser muy sencilla. Repetimos exactamente el mismo desplazamiento del día anterior, tomando desde la estación de autobuses de Ciutadella la línea L52 de TMSA, con salida a las 10:40 y llegada a Cala Galdana a las 11:10.

En esta ocasión iniciamos la marcha en dirección oeste, dejando atrás Cala Galdana para adentrarnos en un tramo del Camí de Cavalls que concentra algunas de las playas más emblemáticas de Menorca.

La primera parada obligada es Cala Macarella, probablemente la cala más conocida de la isla. Apenas unos minutos más adelante aparece Cala Macarelleta, su pequeña hermana, un rincón de aguas turquesas que figura en prácticamente todas las postales y campañas promocionales de Menorca.

Durante el verano, todas las playas de este sector (Cala Macarella, Cala Macarelleta, Cala en Turqueta, Cala des Talaier y el Platges de Son Saura) reciben una enorme afluencia de visitantes. Hace años era habitual encontrar los aparcamientos completamente saturados y coches estacionados a ambos lados de los caminos de acceso. Para evitar esta situación, el acceso en vehículo está regulado y cada playa dispone de un número limitado de plazas de aparcamiento. En la carretera que parte de Ciutadella encontraréis un panel informativo que indica en tiempo real si los aparcamientos de cada playa están completos o todavía disponen de plazas libres. En los días de mayor afluencia, especialmente durante julio y agosto, muchos de ellos se llenan ya a primera hora de la mañana. Por eso, si queréis visitar estas calas en coche, tendréis que madrugar mucho… o, como nosotros, llegar caminando por el Camí de Cavalls.

El placer de acceder a las playas por el Camí de Cavalls, dejando el coche de lado. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Nosotros tuvimos la enorme suerte de recorrer este tramo en octubre. Apenas encontramos gente y pudimos disfrutar de unas playas que parecían completamente diferentes a las que se ven durante el verano.

Si el estado del mar lo permite, hay una experiencia que no deberíais perderos: nadar entre Cala Macarella y Cala Macarelleta. Cruzar de una playa a la otra por el agua, rodeados de acantilados y de un mar de un azul intenso, es uno de esos pequeños placeres que hacen inolvidable un viaje a Menorca.

A partir de aquí el camino continúa enlazando algunas de las playas más espectaculares de la isla. Cala Turqueta, Cala des Talaier y el magnífico Arenal de Son Saura forman una sucesión de paisajes mediterráneos difíciles de igualar. De todas ellas, el Arenal de Son Saura fue una de las que más nos gustó. Al ser una playa mucho más amplia que las anteriores, incluso en verano permite disfrutar de un poco más de espacio. Nosotros, al recorrerla en octubre, tuvimos la suerte de encontrarla absolutamente desierta.

Menorca en otoño: El placer de disfrutar del Arenal de Son Saura en completa soledad. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Tras abandonar Son Saura, el paisaje comienza a transformarse poco a poco. El sendero nos conduce hasta Son Xoriguer, donde reaparecen las urbanizaciones, los hoteles y los servicios turísticos. Unos minutos más tarde alcanzamos Cala en Bosc, que prácticamente forma una única zona turística junto con Son Xoriguer.

Aquí finalizamos la segunda etapa. Para regresar a Ciutadella tomamos el autobús de la línea 65 de Autocares Torres, con salida a las 18:50 y llegada a Ciutadella a las 19:05, por un precio de poco más de 2 €.

Después de recorrer estos 17 kilómetros resulta fácil entender por qué este sector del Camí de Cavalls es uno de los más populares de Menorca. Pocas rutas permiten enlazar caminando tantas playas de aguas cristalinas y paisajes tan espectaculares. Si además la recorréis fuera de la temporada alta, cuando el silencio vuelve a adueñarse de la costa, la experiencia se convierte en algo difícil de olvidar.

ENLACE AL TRACK DE LA RUTA CALA GALDANA – CALA EN BOSC

Etapa 3: de Cala en Bosc a Ciutadella (14 km)

La tercera y última etapa de este viaje recorre los 14 kilómetros que separan Cala en Bosc de Ciutadella. Para regresar al punto donde habíamos finalizado la jornada anterior, tomamos de nuevo la línea 65 de Autocares Torres, que sale de Ciutadella a las 9:30 y llega a Cala en Bosc a las 9:50, por poco más de 2 €.

Nada más abandonar las últimas casas de Cala en Bosc se produce uno de los cambios paisajísticos más sorprendentes de todo el Camí de Cavalls. En apenas unos minutos desaparecen los pinares y las grandes playas de arena fina que habían protagonizado las dos jornadas anteriores. El paisaje cambia por completo: la vegetación se vuelve mucho más escasa, el terreno se endurece y la roca pasa a dominar el entorno. Piedra, más piedra y un aspecto mucho más árido que recuerda al que encontraremos cuando recorramos el sector norte de la isla.

El contraste es tan espectacular que por momentos parece que estemos caminando por una isla completamente diferente. Incluso hubo tramos en los que la sensación era la de avanzar por un paisaje casi lunar.

Un paisaje casi lunar nos acompañará a lo largo de gran parte de la etapa de hoy. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Antes de dejar atrás definitivamente la urbanización alcanzamos el far de Artrutx, uno de los más conocidos y fotografiados de Menorca. Desde este punto, y en general desde buena parte de la costa occidental de la isla, es muy fácil contemplar la silueta de Mallorca, con la Serra de Tramuntana recortándose en el horizonte cuando la visibilidad acompaña. Además, este es uno de los mejores lugares de Menorca para ver y disfrutar de la puesta de sol. En determinadas épocas del año, el sol llega incluso a ocultarse tras las montañas de Mallorca, ofreciendo un espectáculo difícil de olvidar.

El fotogénico faro de Artrutx, en el extremo suroccidental de la isla de Menorca. Foto de Carlos Garcia Delgado.
La Serra de Tramuntana de Mallorca, perfectamente visible desde la costa occidental de Menorca. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A medida que avanzamos hacia Ciutadella reaparecen las urbanizaciones, aunque con un desarrollo mucho más contenido que en otras zonas turísticas del Mediterráneo. Predominan las viviendas bajas y el paisaje sigue conservando un aspecto bastante agradable. El sendero enlaza varias calas muy conocidas, como Cala Blanca, Cala Santandria y, finalmente, la Cala des Degollador (Sa Platja Gran), donde se encontraba nuestro hotel.

Poco antes de alcanzar el centro urbano pasamos junto al nuevo puerto comercial de Ciutadella. Esta gran infraestructura se construyó para absorber el tráfico de ferris que el puerto histórico ya no podía asumir. Aunque su tamaño llama la atención, su integración en el entorno resulta bastante más discreta de lo que cabría esperar para una obra de estas dimensiones.

Imagen de un barco saliendo del puerto nuevo de Ciutadella al atardecer. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Finalmente entramos en Ciutadella, una de las ciudades con más encanto de las Islas Baleares. Su casco histórico, sus calles estrechas, sus plazas y el precioso puerto antiguo son el broche perfecto para poner fin a este recorrido por la costa sur de Menorca.

El Castell de Sant Nicolau nos da la bienvenida a la entrada de Ciutadella. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Tras disfrutar de un último paseo por la ciudad, emprendimos el viaje de regreso. Desde la estación de autobuses nos desplazamos hasta Maó, enlazamos con el autobús hacia el aeropuerto y tomamos el vuelo de vuelta a Barcelona, cerrando así un viaje que superó con creces todas nuestras expectativas.

Tres días de senderismo, 41 kilómetros recorridos y algunas de las calas más espectaculares del Mediterráneo nos confirmaron que el tramo entre Sant Tomàs y Ciutadella es, probablemente, uno de los recorridos más bellos de todo el Camí de Cavalls. Y lo mejor de todo es que puede disfrutarse cómodamente en transporte público, sin necesidad de alquilar un coche y con un presupuesto sorprendentemente reducido.

ENLACE AL TRACK DE LA RUTA CALA EN BOSC – CIUTADELLA

Sigue descubriendo el Camí de Cavalls…