Camino del Ebro: de Tudela a Tarazona en 2 etapas por la Vía Verde del Tarazonica (24 km)

Un viaje en tren perfecto para descubrir la Vía Verde del Tarazonica

Este tramo del Camino del Ebro nos propone una escapada de solo dos días entre Tudela y Tarazona, recorriendo íntegramente la Vía Verde del Tarazonica, el antiguo ferrocarril que durante décadas unió ambas ciudades. Conocida también por muchos vecinos como el Escachamatas, esta línea nunca llegó a cumplir las expectativas para las que fue construida y acabó cerrando definitivamente en 1972. Hoy, transformada en una magnífica vía verde, ofrece un recorrido tranquilo y muy agradable para senderistas y ciclistas.

Eternas rectas nos esperan en la Vía Verde del Tarazonica. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A lo largo de sus 24 kilómetros sorprenden sus larguísimas rectas, consecuencia de un terreno prácticamente llano que apenas obligó al ferrocarril a salvar desniveles. Pero no es el único aspecto que llama la atención. También destaca el excelente estado de conservación de la mayor parte de sus antiguas estaciones ferroviarias, algo poco habitual en muchas vías verdes españolas. Mientras nos alejamos poco a poco del valle del Ebro, dejando atrás Navarra para adentrarnos en Aragón, caminamos siempre con la silueta del Moncayo frente a nosotros, disfrutando de unos paisajes diferentes a los que protagonizan el resto del Camino del Ebro.

La logística del viaje no puede ser más eficiente. Salimos de Barcelona por la mañana y esa misma tarde recorremos la primera etapa. Tras hacer noche en Cascante, completamos el segundo tramo durante la mañana siguiente antes de regresar a Barcelona por la tarde. Una escapada corta, cómoda y muy bien aprovechada, ideal para quienes quieren seguir avanzando por el Camino del Ebro sin necesidad de disponer de un fin de semana largo.

Curiosa estructura nos da la bienvenida al inicio de la vía verde en Tudela. Foto de Carlos Garcia Delgado.

A todo ello se suma otro de los grandes atractivos de esta ruta: la gastronomía. Durante estos dos días tuvimos la oportunidad de descubrir tres magníficos restaurantes repartidos a lo largo del recorrido, demostrando que esta escapada no solo merece la pena por el sendero y los paisajes, sino también por todo lo que ofrece alrededor. ¿Se puede pedir más a una aventura de dos días viajando en tren?

Cómo llegar desde Barcelona a Tudela y regresar desde Tarazona en transporte público

Uno de los grandes atractivos de esta escapada es que la logística resulta muy cómoda y permite aprovechar al máximo los dos días de viaje.

Aunque existe un tren Alvia directo entre Barcelona y Tudela a primera hora de la mañana, en esta ocasión preferimos una combinación algo más tardía: un tren de alta velocidad hasta Zaragoza y, desde allí, un tren regional hasta Tudela. Esta opción nos permite llegar justo a la hora de comer, un horario perfecto para disfrutar de la gastronomía local antes de iniciar la primera etapa por la tarde, sin necesidad de madrugar tanto.

Horarios Barcelona – Tudela

Fuente: trainline.com
Fuente: renfe.com

El regreso también está muy bien resuelto y es uno de los aspectos que más nos gustó de este recorrido. Tras finalizar la segunda etapa y comer tranquilamente en Tarazona, tomamos el autobús hasta Zaragoza, donde disponemos de un margen de tiempo suficiente para pasear por el casco histórico de la capital aragonesa antes de enlazar con el tren de alta velocidad de regreso a Barcelona.

Poder completar las dos etapas, disfrutar de la gastronomía de la zona y, además, dedicar unas horas a descubrir Zaragoza antes de volver a casa convierte esta ruta en una escapada especialmente eficiente para quienes disponen de poco tiempo.

Horarios Tarazona – Zaragoza – Barcelona

Fuente: linecar.com
Fuente: renfe.com

Primera etapa: de Tudela a Cascante (11 km)

Nuestra llegada a Tudela coincide con la hora de comer, el momento perfecto para disfrutar del primero de los restaurantes que descubriremos a lo largo de la Vía Verde del Tarazonica. Aunque la ciudad cuenta con una excelente oferta gastronómica, nosotros elegimos La Parrilla Restaurante, una opción muy recomendable por su ubicación, prácticamente a medio camino entre la estación de tren y el inicio de la vía verde.

Se trata de un restaurante clásico, amplio y muy popular entre la gente de la zona. Siempre animado, conserva ese ambiente de los restaurantes de toda la vida donde el verdadero protagonista es el producto, con una cocina que apuesta por las especialidades más típicas de esta tierra.

Con las pilas cargadas, comienza una etapa sencilla y completamente llana. El recorrido avanza por las interminables rectas de la antigua plataforma ferroviaria, que apenas cambia de dirección un par de veces en todo el trayecto. Es un paisaje diferente, abierto y dominado por la presencia constante del Moncayo, mientras la antigua estación de Murchante, bastante bien conservada (como prácticamente todas las estaciones de esta vía verde), rompe la monotonía del recorrido y nos recuerda el pasado ferroviario de esta infraestructura.

Imágenes de la cartelería de la vía verde del Tarazonica. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

En poco más de dos horas alcanzamos Cascante, donde pasaremos la noche en el excelente Hostal El Lechuguero. Se trata de un alojamiento con un nivel muy superior al que uno espera encontrar en una población de este tamaño. Sus propietarios cuidan cada detalle con cariño y profesionalidad, haciendo que tanto la estancia como la cena sean dos de los grandes recuerdos del viaje.

Imagen de la curiosa decoración de las zonas comunes del Hostal El Lechuguero. Foto de Carlos Garcia Delgado.
Imagen de una simple pero deliciosa tortilla en el Hostal El Lechuguero. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Después de cenar aún queda una visita imprescindible. Merece la pena subir hasta la Basílica de Nuestra Señora del Romero, desde donde se disfrutan de unas magníficas vistas de la comarca. Sin embargo, lo más sorprendente quizá no sea el templo, sino la forma de acceder a él. La espectacular Cuesta de la Virgen, una galería porticada de estilo barroco, aparece de repente y provoca una reacción inevitable: «¿Pero qué hace esto aquí?».

Imagen de la estructura porticada barroca de la Cuesta de la Virgen en Cascante. Foto de Carlos Garcia Delgado.

TRACK RUTA TUDELA – CASCANTE (11 KM)

Segunda etapa: de Cascante a Tarazona (13 km)

Sin prisas, ya que la etapa de hoy apenas suma 13 kilómetros, comenzamos la marcha después de desayunar. Al igual que en la jornada anterior, la Vía Verde del Tarazonica nos recibe con sus interminables rectas y la tranquilidad de un trazado en el que apenas encontraremos otros caminantes o ciclistas.

Sin embargo, a medida que nos acercamos a Tarazona, el paisaje empieza a cambiar. El Moncayo se muestra cada vez más cercano y el entorno gana en atractivo, con más paisaje verde. El camino sigue pasando junto a otras antiguas estaciones ferroviarias de la línea (Tulebras, Malón y Tarazona), sorprendentemente bien conservadas y convertidas en el mejor recuerdo del pasado ferroviario de esta vía verde.

Antigua Estación de Tarazona justo a la entrada de la población, viniendo de Tudela. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Llegamos a Tarazona a media mañana, con tiempo suficiente para recorrer la ciudad con calma. Destacan especialmente sus numerosas iglesias mudéjares, cuyos campanarios sobresalen sobre el perfil urbano y convierten el paseo en una agradable sucesión de descubrimientos. Además, Tarazona fue la ciudad natal del inolvidable actor Paco Martínez Soria, una figura muy querida del cine español.

El casco histórico nos dejó sensaciones encontradas. Junto a edificios de enorme valor patrimonial encontramos numerosas casas en estado de abandono o muy deterioradas, una imagen que, por desgracia, se repite en muchas poblaciones del interior de la península. Restaurar este tipo de viviendas supone un enorme esfuerzo económico y, con el paso de los años, parte de la población se ha ido trasladando hacia zonas más modernas de la ciudad. Es una lástima, porque el conjunto histórico de Tarazona posee un enorme potencial y merece seguir recuperándose.

Dos imágenes de la monumental Tarazona, que merece su reconocimiento. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Para despedir la ruta elegimos el Restaurante Saboya 21, uno de esos lugares que transmiten una sensación especial desde que cruzas la puerta. Su elegante ambiente contrasta con el precio de un menú del día de gran calidad, acompañado además por una excelente selección de vinos. Un magnífico final gastronómico para esta aventura.

Imágenes del fantástico menú del día del Restaurante Saboya 21 de Tarazona. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Después de comer solo queda tomar el cómodo autobús hasta Zaragoza. La conexión está tan bien planteada que todavía disponemos de varias horas para pasear por el centro histórico, visitar la Basílica del Pilar o tomar algo antes de subir al tren de alta velocidad que nos llevará de regreso a Barcelona.

Con esta ruta completamos otro tramo del Camino del Ebro descubriendo una vía verde poco conocida, pero perfectamente acondicionada y muy fácil de recorrer. Una escapada de dos días que combina tren, senderismo, patrimonio y buena gastronomía, demostrando una vez más que no hace falta disponer de muchos días para vivir una gran aventura.

TRACK RUTA CASCANTE – TARAZONA (13 KM)

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