24 horas en Elvas: escapada exprés en tren desde Badajoz

Visita a la desconocida joya fortificada del Alentejo portugués

Durante nuestro viaje a Extremadura desde Barcelona, decidimos aprovechar nuestra parada en Badajoz para cruzar la frontera y descubrir Elvas, una ciudad portuguesa de la que apenas habíamos oído hablar y que acabaría sorprendiéndonos muchísimo.

La idea de tener Portugal a solo 15 minutos en tren nos pareció irresistible. Por muy poco dinero podíamos cruzar la frontera, descubrir un lugar nuevo y, de paso, probar una red ferroviaria que no conocíamos. Nos encanta descubrir destinos así, pero también subirnos a trenes diferentes y comprobar cómo se viaja al otro lado de la frontera. Y, como veréis, en esta ocasión la sorpresa fue mayúscula…

Esperando el tren en la estación de Elvas. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Cómo ir de Elvas a Badajoz en transporte público

Llegar a Elvas desde Badajoz es muy sencillo. Desde la estación de tren de Badajoz sale un tren portugués que tarda apenas 15 minutos en llegar a Elvas. Los billetes son económicos, cuestan poco más de dos euros por trayecto y se pueden comprar por internet en la web de Convoios de Portugal.

Pero lo más curioso es el propio tren: una pequeña vagoneta de gasolina de un solo vagón, con numerosos asientos en su interior, incluso algunas filas de tres plazas. Una forma bastante peculiar de cruzar la frontera que nos sorprendió desde el primer momento.

Imágenes de la «vagoneta» que nos llevó de Badajoz a Elvas. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Y todavía hay otra curiosidad: ¡el viaje de ida es también un pequeño viaje en el tiempo! Al cruzar la frontera, cambiamos de huso horario y, como el Portugal continental lleva una hora de retraso respecto a España, el tren llega según el reloj a una hora anterior a la de salida. No es que hayamos descubierto una máquina del tiempo, pero por unos minutos podemos presumir de haber viajado al pasado.

Nosotros decidimos aprovechar la tarde para visitar directamente la magnífica fortaleza del Forte da Graça, sin pasar primero por el centro de Elvas. Desde la estación hay algo más de una hora caminando hasta el fuerte, con una subida de unos 200 metros de desnivel que se hace notar, especialmente en el tramo final.

Si se prefiere ir directamente al centro histórico, hay que calcular que se tarda poco más de media hora a pie desde la estación. Al día siguiente, después de disfrutar de la ciudad, se regresa a Badajoz en tren.

Nuestra recomendación es viajar a Elvas alrededor del mediodía y regresar al día siguiente a una hora similar. De esta manera, se puede aprovechar la tarde para visitar el Forte da Graça y dedicar la mañana siguiente al centro histórico, disfrutando de 24 horas en la ciudad.

Estos son los horarios que utilizamos nosotros y que recomendamos para organizar la escapada:

Fuente: cp.pt

Con esta combinación, hay tiempo suficiente para conocer los principales atractivos de Elvas sin necesidad de utilizar coche y con un presupuesto muy ajustado.

Visita al Forte da Graça: una ciudadela que te dejará con la boca abierta

Como ya hemos comentado, nosotros fuimos directamente desde la estación de tren de Elvas hasta el Forte da Graça, caminando. Si tienes problemas de movilidad o prefieres evitar la caminata, siempre puedes recurrir a un taxi. El recorrido a pie es bastante agradable y no tiene grandes complicaciones. Aunque hay algún tramo por carretera, es una vía poco transitada y buena parte del camino dispone de acera. El verdadero reto llega al final.

Elvas y el Forte da Graça se encuentran sobre dos elevaciones diferentes, separadas por un valle que hay que bajar y volver a subir. La subida final al fuerte supone unos 200 metros de desnivel. Se hace por carretera y no presenta ninguna dificultad técnica, pero hay que tener en cuenta el esfuerzo, especialmente si vas en pleno verano, cuando el calor puede convertir la caminata en algo bastante más duro.

Vista de Elvas desde lo alto del Forte da Graça donde se aprecia el desnivel. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y entonces llegas al fuerte. ¡Menuda maravilla! Cuesta creer que una fortaleza de esta magnitud esté tan cerca de España y siga siendo tan desconocida para muchos de nosotros. Su importancia dentro de la arquitectura militar y su espectacular diseño defensivo la convierten en una visita imprescindible para cualquiera que, como yo, disfrute descubriendo grandes ciudadelas fortificadas.

Mi consejo es que no te limites a mirar la fortaleza desde fuera. Antes de entrar, busca una vista aérea o un plano del recinto. Su geometría es sencillamente impresionante y te ayudará a comprender que estás ante un lugar muy especial. La disposición de sus baluartes y sus diferentes líneas defensivas es de esas cosas que se aprecian mucho mejor desde el aire.

La entrada cuesta 5 euros y el personal fue muy amable durante nuestra visita. Junto al acceso hay servicios y un pequeño bar perfectamente integrado en el conjunto, ideal para hacer una pausa antes o después de recorrer la fortaleza.

Pero lo que más me impresionó fue la libertad para explorarla por dentro. Había ido entre semana, a mediodía, y prácticamente estaba solo. Pude recorrer los pasillos, entrar en las habitaciones, visitar los baluartes y descubrir rincones por todas partes. Acostumbrado a visitar otras fortalezas, me sorprendió muchísimo poder moverme con tanta libertad por su interior y descubrir la enorme cantidad de espacios que esconde.

Eso sí, tanta libertad tiene una pequeña pega: ¡es muy fácil desorientarse! Hay tantos pasillos, estancias y recorridos que puedes acabar sin saber muy bien por dónde has entrado. Un truco que puede ayudarte es fijarte en la posición del sol cuando accedas al recinto y utilizarla como referencia al salir de las zonas interiores. Allí dentro, entre muros y corredores, no siempre resulta fácil orientarse.

En definitiva, reserva un buen rato para esta visita y no tengas prisa por terminar. El Forte da Graça no es solo una fortaleza que se contempla desde fuera: es un lugar que merece la pena recorrer por dentro, explorando sus rincones y dejándote sorprender a cada paso. Si te gustan las ciudadelas militares, pocas visitas te dejarán tan buen recuerdo.

Tres imágenes del impresionante Forte da Graça con muy poca gente entre semana. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Qué ver en Elvas: el complemento perfecto al impresionante Forte da Graça

Después de visitar el Forte da Graça, toca bajar de nuevo al valle y remontar la otra elevación sobre la que se encuentra Elvas. Y lo primero que nos llama la atención es el impresionante Acueducto de Amoreira, del siglo XVII, que parece darnos la bienvenida a la localidad. Con sus enormes arcadas y sus diferentes niveles, es uno de los monumentos más característicos de Elvas.

Eso sí, tenemos que reconocer que su aspecto nos sorprendió un poco. Lo vas viendo desde lejos durante buena parte del camino y, al llegar, da la impresión de estar muy restaurado. Personalmente, el resultado nos pareció algo artificial y nos costaba imaginar cómo debía de ser el acueducto antes de las intervenciones de conservación. Es una impresión personal, por supuesto, pero nos habría gustado encontrar un aspecto algo menos renovado.

Imagen del muy restaurado Acueducto de Amoreira de Elvas. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Una vez dentro de Elvas, lo primero que llama la atención es que estamos ante una localidad completamente fortificada. Murallas, baluartes y puertas defensivas aparecen por todas partes. Cuesta no preguntarse qué clase de enemigo tenían delante para necesitar semejante despliegue militar. Y es que Elvas no era una población cualquiera: su posición estratégica, cerca de la frontera española, la convirtió durante siglos en un punto clave para la defensa de Portugal.

Más allá de las murallas, Elvas tiene ese encanto tan particular de las localidades portuguesas: calles estrechas y adoquinadas, fachadas blancas y casas con detalles amarillos en la parte inferior. Es una combinación que se repite por todo el casco histórico y que le da bastante personalidad. Algunas fachadas están algo desgastadas y necesitarían una mano de pintura, pero tampoco le queda mal ese aire vivido que tienen muchos pueblos portugueses. Porque, aunque oficialmente Elvas es una ciudad, su centro histórico tiene unas dimensiones bastante manejables y se recorre muy bien a pie.

Imagen de Elvas donde destacan sus calles adoquinadas y sus casas pintadas en blanco y amarillo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Uno de los rincones que más nos gustaron es el Largo de Santa Clara, una pequeña plaza adoquinada que parece sacada de otra época. Allí se encuentra el pelourinho, una picota de mármol del siglo XVI con unos curiosos brazos de hierro rematados con cabezas de dragón. Era un símbolo de justicia y autoridad, aunque su función histórica resulta bastante menos amable de lo que su aspecto decorativo podría sugerir. Es uno de esos lugares donde apetece detenerse un momento y disfrutar del ambiente.

Imagen del Largo de Santa Clara con el pelourinho en primer término. Foto de Carlos Garcia Delgado.

En la parte más elevada encontramos el Castillo de Elvas, otro de los puntos imprescindibles de la visita. Además de su interés histórico, merece la pena subir por las vistas que ofrece sobre los tejados de la localidad, las murallas y el paisaje alentejano que se extiende alrededor. Después de contemplar las fortificaciones desde el Forte da Graça, observarlas desde el interior de la ciudad ayuda a comprender todavía mejor la importancia estratégica de este lugar.

El Castillo de Elvas es el punto más alto de la ciudad. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Y, por supuesto, hay que pasar por la Praça da República, el centro neurálgico de Elvas. Allí se encuentra la iglesia de Nossa Senhora da Assunção, antigua catedral de la ciudad. La plaza es un buen lugar para hacer una pausa, sentarse un rato y observar la vida cotidiana de la localidad antes de continuar el recorrido.

Imagen de la iglesia de Nossa Senhora da Assunção en la Plaza de la República de Elvas. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Merece la pena pasear también por la Rua de Alcamim, una de las calles comerciales más tradicionales de Elvas. Aquí encontrarás pequeñas tiendas, comercios de toda la vida y bares que parecen haberse quedado anclados en otra época. Es uno de esos rincones donde todavía se respira ese Portugal más auténtico y cotidiano, alejado de las zonas turísticas más concurridas. Un buen lugar para callejear sin prisas y dejarse llevar por el ambiente de la ciudad.

Y si no has tenido suficientes fortificaciones, hay otra visita que puedes tener en cuenta: el Forte de Santa Luzia, situado en otra elevación a las afueras del centro histórico. Nosotros priorizamos el Forte da Graça y el casco antiguo, pero, si dispones de más tiempo y al día siguiente no necesitas coger el tren del mediodía que utilizamos nosotros, puedes aprovechar para visitar también esta otra fortaleza y regresar a Badajoz con el tren de la tarde. Es una buena opción para completar la visita y conocer aún mejor el impresionante sistema defensivo de Elvas.

En definitiva, después de la espectacularidad del Forte da Graça, Elvas ofrece una visita diferente: calles con encanto, rincones llenos de historia y un patrimonio fortificado difícil de encontrar en otros lugares. Y todo esto, a apenas 15 minutos en tren de Badajoz.

Curiosa imagen del barrio de la estación de Elvas con Badajoz al fondo. Foto de Carlos Garcia Delgado.

Dónde cenar, dormir y desayunar en Elvas

Si vas a pasar 24 horas en Elvas, como hicimos nosotros, también tendrás que buscar un lugar donde dormir, algún sitio para cenar y una buena cafetería donde empezar el día. Estas son nuestras recomendaciones, basadas en nuestra propia experiencia.

Dónde dormir: Concept Guest House

Nos encantó el Concept Guest House, un alojamiento instalado en una antigua casa restaurada con muchísimo gusto, en pleno centro histórico. Está situado en una calle de lo más curiosa y fotogénica, bajo un puente, en un rincón que parece sacado de otra época. Solo por el lugar donde se encuentra ya merece la pena.

El alojamiento es acogedor, la atención es excelente y el precio nos pareció muy bueno. Además, cuenta con una pequeña terraza y un comedor donde puedes sentarte a descansar tranquilamente. Para una escapada corta como esta, en la que quieres aprovechar cada minuto sin renunciar a dormir bien, nos pareció una elección estupenda. Un alojamiento con encanto que recomendamos sin dudarlo.

Imágenes del exterior y del interior del Concept Guest House de Elvas. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Dónde cenar: Restaurante Acontece

Para cenar elegimos el Restaurante Acontece y, la verdad, acertamos de lleno. Fuimos un día entre semana, en otoño, cuando encontrar restaurantes abiertos no siempre resulta fácil. Los precios nos parecieron algo elevados para lo que esperábamos de Portugal, pero la calidad de la comida terminó convenciéndonos.

Nada más entrar, el propietario te recibe con una amabilidad que llama la atención. Tanto él como el personal te hacen sentir bienvenido desde el primer momento. El ambiente es tranquilo y relajado, perfecto para sentarte a disfrutar de una buena cena después de pasar el día recorriendo Elvas.

Si vas, te recomendamos probar el bacalhau dourado, uno de los platos que más nos gustó. Y deja sitio para el postre, porque también nos sorprendió para bien. No fue la cena más barata del viaje, pero salimos muy satisfechos y con la sensación de haber encontrado un restaurante que realmente merecía la pena.

Bacalhau dourado y de postre baba de camelo, nuestras recomendaciones del Restaurante Acontece. Fotos de Carlos Garcia Delgado.

Dónde desayunar: Sweet Lemon

Para desayunar, nuestra recomendación es buscar una de las tradicionales pastelarias portuguesas. Son cafeterías donde encontrarás una gran variedad de bollería y pasteles, ideales para empezar el día sin gastar demasiado.

Nosotros elegimos Sweet Lemon, un establecimiento que cuenta con una terraza exterior muy amplia, con un montón de mesas. Si hace buen tiempo, es un lugar estupendo para desayunar al aire libre antes de salir a descubrir la ciudad.

Y, por supuesto, no te vayas de Portugal sin probar un pastéis de nata. Es esa pequeña tartaleta de hojaldre rellena de crema de huevo, parecida a un flan, que encontrarás prácticamente por todas partes. Si la sirven recién hecha y todavía está templada, mejor que mejor. Acompañada de un café, es un desayuno sencillo, económico y muy portugués.

Desayuno portugués con vistas por tan solo 7 euros. Foto de Carlos Garcia Delgado.

En definitiva, Elvas nos ha parecido uno de esos descubrimientos que justifican por sí solos una escapada. Una ciudad fortificada impresionante, un alojamiento con encanto, buena comida y la posibilidad de cruzar la frontera por muy poco dinero y en apenas 15 minutos de tren desde Badajoz.

A veces nos empeñamos en organizar grandes viajes sin darnos cuenta de las maravillas que tenemos a la vuelta de la esquina. Nosotros nos llevamos de Elvas una sorpresa mayúscula y la sensación de haber descubierto un lugar que merece mucha más atención de la que recibe.

Si estás por Extremadura, no te lo pienses demasiado: cruza la frontera y dedica 24 horas a descubrir esta joya del Alentejo portugués. ¡Te aseguro que merece la pena!